
La Cámara de Diputados de Paraguay abordará nuevamente, en su sesión ordinaria, el proyecto de ley que propone declarar las corridas de toros como patrimonio cultural y tradicional del país. Esta iniciativa ha generado un fuerte rechazo por parte de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, junto con diversas organizaciones civiles dedicadas a la protección de los derechos de los animales. La controversia plantea un desafío a los legisladores, quienes previamente habían reconocido a los animales como «seres sintientes».
El controversial proyecto, titulado “que declara patrimonio tradicional y cultural del Paraguay a la corrida de toros (torín)”, aparece como uno de los últimos temas del orden del día del próximo martes, aunque su ubicación puede permitir que se adelante su discusión a través de una moción preferencial. La iniciativa ya tuvo su primera discusión la semana anterior, generando un debate considerable entre los defensores de los animales que argumentan que esta práctica es una forma de maltrato.
Es importante señalar que, aunque en Paraguay la práctica del torín no es identical a la tauromaquia que se lleva a cabo en España, donde comúnmente el espectáculo termina con la muerte del toro, los críticos afirman que el tratamiento de los animales sigue considerándose violento. En el país, las corridas se caracterizan por el uso de elementos de distracción, como vestimentas llamativas, para provocar las embestidas del animal, lo que, según los opositores, constituye una forma cruel de entretenimiento.
La semana pasada, la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal reiteró su postura en contra del proyecto, que ya cuenta con la media sanción del Senado. La presión hacia la Cámara de Diputados es particular, dado que esta institución aprobó la Ley 7513 el año pasado, la cual incrementó las sanciones por maltrato animal y reconoció a los animales como entidades capaces de sentir dolor.
Los dictámenes vinculados a este proyecto de ley resultan en una mayoría favorable a su aprobación, mientras que solo hay uno en contra. En esta primera discusión en la Cámara Baja, se requerirá una mayoría simple para avanzar con la sanción o el rechazo de la propuesta. La atención queda puesta en cómo actuará el cuerpo legislativo frente a los sentimientos expuestos por la ciudadanía y los defensores de los derechos de los animales.


