El 17 de junio de 2026, la Fiscalía se dirigió a la cantera Ita Bella en Emboscada, desde donde, según la Dirección General de Material Bélico (Digemabel), se obtuvieron los explosivos utilizados en el megasalto a cuatro instituciones financieras en Santa Rita, Alto Paraná. La fiscala Rocío González ofreció detalles sobre la investigación.
El megasalto se llevó a cabo en la madrugada del 16 de junio, cuando delincuentes utilizaron explosivos para abrir las bóvedas de los bancos Familiar y GNB. En las sedes de Ueno Bank y una casa de cambios, los explosivos no detonaron, lo que permitió su rastreo por parte de las autoridades.
Los registros de la Digemabel revelan que los explosivos fueron adquiridos en noviembre. González se trasladó a la cantera para recabar evidencias y afirmó que, aunque no encontraron restos de material explosivo, iban a incautar un dispositivo DVR que podría ayudar a rastrear imágenes relevantes para el caso.
Según testimonios de empleados de la cantera, no se han utilizado explosivos desde octubre del año anterior. A pesar de que la Fiscalía indicó que los explosivos fueron dados de baja en febrero, los trabajadores contaron otra versión sobre la situación de la extracción de minerales, que se realiza manualmente.
Durante la intervención, la Fiscalía detuvo a José Cuevas Yegros y Ramón Leonardo Bogado, considerados posibles responsables de la adquisición de los explosivos. Se cree que ambos individuos facilitaron el envío de un lote que podría incluir hasta 350 unidades de explosivos relacionados con un artefacto de 20 kilogramos encontrado en el lugar del asalto.
González aclaró que, aunque algunos detalles de la operación siguen sin confirmarse, se han identificado varios sospechosos. La investigación avanza, y se espera obtener más información en las próximas horas.


