El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó este jueves el índice de pobreza multidimensional (IPM) distrital, construido a partir de los datos del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022, una herramienta que, según destacaron, por primera vez permite conocer el nivel de pobreza multidimensional en cada uno de los 263 distritos del país.
A diferencia de la pobreza monetaria, que mide si los ingresos de una persona o un hogar alcanzan para cubrir una canasta básica, la pobreza multidimensional busca responder una pregunta más amplia: ¿qué tan privadas están las personas de condiciones básicas para llevar una vida digna? Para ello evalúa aspectos relacionados con el trabajo, la educación, la vivienda y el acceso a servicios básicos.
Esto se debe a que un hogar puede tener ingresos, pero seguir siendo considerado pobre multidimensionalmente si acumula varias de estas carencias.
Los resultados muestran un fuerte contraste entre los distritos del país. Puerto Pinasco, en Alto Paraguay, registra la mayor incidencia de pobreza multidimensional, con 82,2% de su población en esta condición; es decir, más de ocho de cada diez habitantes viven en hogares que presentan múltiples privaciones simultáneamente. Le siguen Teniente Esteban Martínez (78,4%), Tte. 1º Manuel Irala Fernández (75,3%), General José María Bruguez (69,5%) y Mariscal José Félix Estigarribia (64%).
En el otro extremo se encuentra Fernando de la Mora en el Departamento Central, donde la incidencia alcanza apenas 0,9%, seguido por Lambaré (1,3%), Villa Elisa (1,7%), San Lorenzo (1,9%) y Asunción (2,5%). La diferencia entre el distrito con menor y el de mayor incidencia supera los 81 puntos porcentuales, reflejando las profundas desigualdades territoriales existentes en Paraguay.

El índice considera cuatro grandes dimensiones, todas con el mismo peso: trabajo y seguridad social, vivienda y servicios, ambiente y educación. Dentro de ellas analiza indicadores como la falta de acceso a jubilación, el trabajo infantil, el hacinamiento, viviendas con materiales inadecuados, acceso al agua potable y al saneamiento, uso de leña o carbón para cocinar, inasistencia escolar, rezago educativo y analfabetismo, entre otros. Un hogar es considerado pobre multidimensional cuando acumula privaciones equivalentes al menos al 26% de los indicadores evaluados.
Las mayores carencias
A nivel nacional, las privaciones más extendidas están relacionadas con las condiciones de vida. La eliminación inadecuada de basura afecta al 42,3% de la población, el uso de carbón o leña para cocinar al 28,6%, la falta de acceso a una jubilación al 19,8% y la elevada cantidad de dependientes por cada persona que genera ingresos al 17,3%.
Asimismo, el estudio muestra que las condiciones son considerablemente más adversas en las zonas rurales. Por ejemplo, el 90,9% de la población rural presenta prácticas inadecuadas para la eliminación de basura, frente al 19,9% en las áreas urbanas. De igual manera, el uso de carbón o leña para cocinar alcanza al 61,9% de la población rural, mientras que en las ciudades afecta al 13,3%.
El INE destaca que el nuevo IPM mantiene la misma metodología del índice oficial elaborado con la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC), pero el uso del Censo 2022 permite obtener información con un nivel de detalle mucho mayor. De esta manera, las instituciones públicas podrán identificar con precisión los distritos donde se concentran las principales privaciones y orientar mejor las políticas destinadas a reducir la pobreza.

Además, la institución concluye que el IPM basado en el Censo reproduce de forma consistente los resultados del índice oficial, convirtiéndose en una herramienta complementaria para el seguimiento de la pobreza multidimensional en Paraguay.


