El presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” Da Silva, ha generado controversia al acusar a Paraguay de haber iniciado la Guerra de la Triple Alianza con una supuesta invasión a Mato Grosso do Sul. Esta guerra, que tuvo lugar entre 1864 y 1870, es recordada como un genocidio por la gran cantidad de paraguayos que perdieron la vida en combate.
Las declaraciones de Lula han sido refutadas por diversos historiadores, quienes argumentan que Paraguay no fue el agresor en este conflicto. Citando la intervención brasileña en la guerra civil uruguaya, destacaron que el Congreso Nacional de Paraguay establece el 12 de octubre de 1864 como la fecha de inicio de la guerra, en respuesta a acciones militares brasileñas.
El senador Eduardo Nakayama ha exigido un pronunciamiento oficial del Poder Ejecutivo y del Congreso para repudiar las afirmaciones del mandatario brasileño. Nakayama anunció que presentará un proyecto de declaración de rechazo a las palabras de Lula, subrayando que su interpretación histórica omite hechos clave, como las advertencias del canciller paraguayo en 1864.
Además, Nakayama resaltó la vocación histórica del Brasil hacia la expansión territorial, escudriñando su invasión de Uruguay como un hecho que precedió a la guerra. También cuestionó el silencio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay ante estas acusaciones.

El senador subrayó que Paraguay es actualmente el tercer país más pacífico de la región, mientras que Brasil ocupa el octavo lugar en términos de belicosidad. Recordó que Paraguay no representa una amenaza, especialmente después de haber adquirido recientemente aeronaves Supertucano de Brasil.
En su declaración, Nakayama instó a la Cancillería paraguaya a realizar gestiones para la devolución de trofeos de guerra que Brasil aún retiene, como el cañón cristiano. Criticó la postura de Brasil al aferrarse a estos objetos históricos, sugiriendo que grandes naciones deberían practicar la grandeza mediante la devolución de tales reliquias.

Citó ejemplos históricos de Argentina y Uruguay, que han devuelto trofeos de guerra significativos, para reforzar su punto de vista sobre la importancia de reconocer y corregir distorsiones históricas, reafirmando la necesidad de clarificar los hechos que condujeron a la Guerra de la Triple Alianza.


