La cotización del dólar estadounidense experimentó este jueves un nuevo descenso frente al guaraní en Paraguay, cerrando en G. 5.961 en el mercado interbancario y alrededor de G. 6.000 en efectivo. Esta caída se alinea con un patrón de debilitamiento de la divisa que ha persistido desde mediados del año pasado y representa niveles que no se veían desde 2019.
En el último año, el dólar ha acumulado una disminución cercana al 20%. Sin embargo, este ritmo es menor al de mayo, cuando la caída alcanzó casi el 25%, lo que indica que la brecha se ha ido acortando. Aunque la variación anual sigue siendo considerable, el ajuste se presenta menos abrupto en ciertos momentos, dado que la depreciación es un fenómeno acumulado.
Según la última encuesta del Banco Central del Paraguay (BCP), se espera que la presión a la baja en el tipo de cambio continúe en el corto plazo. Esta expectativa es importante, ya que influye en decisiones de cobertura cambiaria, planificación de importaciones, fijación de precios y proyecciones de ingresos para sectores expuestos al dólar.
El debilitamiento de la moneda estadounidense frente al guaraní provoca una redistribución de costos y beneficios en la economía. Para aquellos que demandan dólares, como consumidores que viajan o realizan compras en el exterior, este descenso puede traducirse en un alivio, al enfrentar un costo menor en moneda local. Además, las empresas importadoras o con obligaciones en divisas pueden encontrar sus costos más accesibles, al menos en términos de guaraníes.
Por otro lado, el escenario se torna más complejo para quienes generan ingresos en dólares. Exportadores y actividades vinculadas con el mercado externo reciben menos guaraníes por cada dólar ingresado, lo que podría recortar márgenes si los costos internos permanecen en moneda local.

