Productores de frutilla de Itauguá, Areguá, Ypacaraí y Capiatá participaron en una jornada de capacitación enfocada en la producción orgánica y el uso de bioinsumos. Esta iniciativa, impulsada por la Gobernación de Central, tiene como objetivo mejorar la rentabilidad del sector y mitigar las pérdidas causadas por enfermedades en los cultivos.
La actividad se llevó a cabo en la compañía Guajaibity San Miguel, donde los técnicos especializados presentaron alternativas agroecológicas para un manejo sostenible de los cultivos. Durante la capacitación, se instruyó a los asistentes sobre la preparación y aplicación del caldo sulfocálcico, compuesto por cal hidratada y azufre, elementos efectivos en el control de plagas como ácaros e insectos.
Se recomendó aplicar esta mezcla dos veces por semana para maximizar su efectividad contra plagas y enfermedades. Esta jornada técnica se organizó tras evaluar las condiciones de las parcelas de frutillas en el departamento Central, donde enfermedades fúngicas y bacteriales habían llegado a afectar hasta el 80% de las plantaciones en años anteriores.
Con el objetivo de prevenir problemas futuros, los expertos fomentaron la adopción de prácticas orgánicas que, además de ofrecer soluciones a las enfermedades, son más económicas para los productores. La actividad reunió a 25 cultivadores, entre ellos Alicia Ferreira y Albino Rivas, integrantes del Comité Unión Para el Progreso (UPP), quienes llevan más de 20 años dedicados al cultivo de frutilla en la región de Itauguá.
La capacitación incluyó exposiciones técnicas y demostraciones prácticas sobre la elaboración y aplicación del bioinsumo. Durante el encuentro, se subrayó que la producción frutillera ha enfrentado diversos retos, entre ellos la falta de diferenciación de precios entre la producción convencional y la orgánica.
“La producción orgánica tiene su proceso, pero es más saludable para nosotros los productores y los consumidores, y puede ser rentable si se respetan las normas de producción”, afirmó Alicia Ferreira. Los pequeños productores, que manejan entre 7,500 y 10,000 plantas de frutilla, representaban una fuente de ingresos significativa para sus familias.
Las estimaciones indican que cada familia podría cosechar entre 300 y 400 canastos de frutillas en la campaña 2026, generando ingresos brutos de hasta G. 30 millones.


