13 de junio de 2026 a la – 01:00
Paraguay muestra mejoras en la educación, pero persisten desigualdades significativas
El Instituto Nacional de Estadística (INE) indica un avance sostenido en los años de estudio de la población paraguaya de 15 años y más, elevándose de 6,6 años en 1992 a 9,7 años en 2022 para hombres, y de 6,3 a 10,0 años para mujeres. Sin embargo, estos promedios, aunque positivos, aún no alcanzan el nivel de educación media completo.
Este incremento en los años de escolaridad es una señal alentadora para el desarrollo del capital humano en el país. Los datos destacan que una mayor formación académica se traduce en mejores oportunidades laborales, capacidad de adaptación tecnológica y potenciales ingresos. Sin embargo, el promedio actual sugiere que hay aún un camino considerable por recorrer antes de que la población pueda acceder a empleos formales y técnicos bien remunerados.
En 2022, la distribución de los años de estudio muestra que el 33,2% de los hombres de 15 años y más se agrupan entre 10 y 12 años de escolaridad, mientras que las mujeres representan el 28,2% en el mismo rango. Esta diferencia se invierte en los niveles más altos de educación, ya que el 27,1% de las mujeres ha alcanzado 13 años o más, en contraste con el 20,9% de los hombres.

Las disparidades se hacen más evidentes cuando se analizan las diferencias entre las zonas urbanas y rurales. El 30% de la población urbana presenta 13 años o más de educación, mientras que en las áreas rurales, solo el 10,7% alcanza este nivel. Esta brecha educativa acarrea consecuencias económicas, limitando el desarrollo y la diversificación de actividades en las zonas rurales.
Adicionalmente, se observa que el 5,9% de la población rural no tiene ningún año de estudio, en comparación con el 2,4% en áreas urbanas. Asimismo, el porcentaje de personas con entre 4 y 6 años de escolaridad es del 33,4% en el ámbito rural, mientras que en el urbano es del 16,2%, evidenciando una desigualdad crítica.
Las áreas urbanas, a su vez, concentran mejor la calidad educativa, con un 33,8% de la población que tiene entre 10 y 12 años de estudio, frente al 23,7% en las rurales. Esta situación refleja que el lugar de residencia sigue influyendo significativamente en las oportunidades educativas y, por ende, en las opciones de empleo disponibles.
A pesar de los avances en el promedio de años de estudio y sobre todo en la educación de las mujeres, persisten importantes desafíos en Paraguay. Es fundamental trabajar en la calidad de la educación, reducir la deserción escolar y ampliar el acceso a programas técnicos y superiores, para asegurar que la mejora en escolaridad se traduzca en mayores oportunidades laborales y un crecimiento económico más equitativo.
* Este material es elaborado por MF Economía e Inversiones.


