Convocatoria a legisladores genera tensión en la Cámara de Diputados
12 de junio de 2026 – Un nuevo episodio de confrontación política se desató en la Cámara de Diputados, luego de que se planteara la posibilidad de convocar a los diputados Yamil Esgaib, Raúl Benítez y Johanna Ortega para abordar los recientes disturbios en las sesiones. Benítez rechazó la medida, interpretándola como un intento de censura.
La controversia tiene sus raíces en un incidente ocurrido durante una sesión el pasado 9 de junio, donde Esgaib, diputado del Partido Colorado, interrumpió y amenazó a su colega Benítez mientras este criticaba al gobierno. Las tensiones escaló cuando la dirección oficialista decidió que era necesario convocar a Benítez y Ortega con el objetivo de “frenar los incidentes”.
Benítez, quien es independiente, argumentó que la verdadera intención detrás de esta reunión es silenciar a la oposición. “¿Cual es la idea para llegar a la paz? ¿No hablar de lo que hace el presidente Santiago Peña?”, cuestionó, afirmando que todos conocen el precio del «acuerdo de paz» que se busca.
Miguel Del Puerto, líder de la bancada de Honor Colorado, fue quien sugirió esta convocatoria. Sin embargo, su declaración de que buscaban cargar más presión sobre los críticos del gobierno ha generado dudas sobre la sinceridad de la reunión propuesta.
El clima en la Cámara se ha vuelto tenso, y muchos legisladores, incluidos los de la oposición, sienten que la amenaza de suspensión se utiliza como táctica para acallar cualquier tipo de crítica. “A mí no me interesa llegar a ningún ‘acuerdo de paz’ donde el precio sea el silencio”, enfatizó Benítez.
Este uso de la amenaza de suspensión no es nuevo. Durante el actual período legislativo, ya se intentó aplicar esta presión sobre el diputado Miguel Martínez por declaraciones sobre organizaciones vinculadas al oficialismo. Aunque la medida no se concretó, muchos consideran que la posibilidad se mantiene latente.
Históricamente, la Cámara de Diputados ha sido escenario de sanciones a legisladores por opiniones expresadas durante las sesiones. En 2020, por ejemplo, Celeste Amarilla fue suspendida tras acusar a varios miembros de tener vínculos con el narcotráfico, una situación que subraya la fragilidad de la libertad de expresión en el ámbito legislativo.
Mientras se intensifican estas tensiones, queda claro que el ambiente en el Congreso es cada vez más adverso para los legisladores que se atreven a criticar al gobierno, lo que plantea importantes interrogantes sobre el futuro del debate político en Paraguay.


