Aumento del gasto salarial en la Administración Central preocupa a los expertos económicos
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha revelado un incremento del 7% en el gasto salarial de la Administración Central durante el primer trimestre del año, un crecimiento que sigue absorbiendo una proporción significativa de los recursos fiscales. Este aumento se da en el contexto de una “economía de guerra”, lo que ha llamado la atención de analistas y ciudadanos por igual.
De acuerdo con el informe del MEF, los ingresos del fisco totalizaron G. 11,82 billones (equivalente a aproximadamente US$ 1.818 millones), lo que representa una reducción del 1,5% en comparación con el mismo período del año anterior. En contraste, el gasto total se elevó a G. 13,9 billones (cerca de US$ 2.138 millones), reflejando una tendencia al alza en los desembolsos gubernamentales, especialmente en la nómina de empleados públicos.
En lo que respecta a las remuneraciones, el gasto alcanzó los G. 5,78 billones (US$ 889 millones) en los primeros tres meses, un aumento atribuido principalmente a los ajustes en los salarios mínimos y a la extensión de la plantilla en sectores como Salud, Educación, Interior y el Poder Judicial. De cada G. 100 recaudados, G. 63 se destinaron a salarios, un porcentaje que preocupa a los economistas, dada la presión que ejerce sobre el presupuesto estatal.
Incremento significativo en prestaciones sociales
El informe también destaca un aumento del 16% en el gasto en prestaciones sociales, que asciende a G. 2,89 billones (US$ 445 millones) y representa el 31% de los ingresos tributarios. Este incremento es atribuible a programas como Hambre Cero y Tekoporã, que buscan atender las necesidades sociales de la población.

El desembolso para jubilaciones y pensiones alcanzó, por su parte, los G. 1,54 billones (US$ 238 millones), reflejando el impacto del déficit acumulado en la Caja Fiscal. Actualmente, esta entidad enfrenta un déficit significativo de G. 669.560 millones (US$ 103 millones), situación que pone de relieve la fragilidad financiera que atraviesa el sector público.
El análisis de estos datos sugiere que el creciente gasto, tanto en salarios como en prestaciones, podría limitar la capacidad del gobierno para realizar inversiones en áreas críticas, lo que representa un desafío para la sostenibilidad económica a largo plazo. La presión sobre el Tesoro y la necesidad de ajustes se convierten en temas cruciales de discusión en los círculos políticos y económicos del país.


