El análisis reciente del Observatorio Laboral del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS) revela que el impacto del salario mínimo legal en Paraguay varía significativamente según las actividades económicas y las condiciones de formalidad laboral. Esto se evidencia en los datos derivados de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) del INE.
Para entender estos resultados, se recurre al índice de Kaitz, que establece la relación entre el salario mínimo y el salario promedio de los asalariados privados. Un índice cercano al 100% indica que el salario mínimo está al nivel del salario promedio, mientras que superarlo sugiere que el ingreso promedio de un grupo es inferior al mínimo legal, reflejando una compresión salarial crítica en ciertos sectores.
Los datos muestran que en el total de asalariados privados, el índice de Kaitz fue más bajo en sectores como «Otros» y «Industria», con 76% y 77% respectivamente. En contraste, en Comercio y Servicio, el índice alcanzó el 95%, y en Construcción, llegó al 100%, sugiriendo que en estos sectores el salario mínimo actúa como una referencia más relevante.
La comparación entre trabajadores formales e informales añade otra capa a este análisis, ya que el salario mínimo representa una mayor proporción del ingreso promedio informal. Esto indica que en actividades con alta informalidad, el salario mínimo tiene un impacto más pronunciado.
El informe subraya la necesidad de que las políticas salariales tomen en cuenta no solo el promedio general, sino también las diferencias específicas por sector y formalidad laboral. En sectores donde el índice de Kaitz es alto, los ajustes al salario mínimo pueden afectar más gravemente a los costos laborales y al empleo formal.
Además, es clave señalar que el salario mínimo no puede ser visto como un valor uniforme en toda la economía, ya que su efecto se manifiesta de manera diferente en función del sector y nivel salarial. En áreas con alta informalidad, el salario mínimo se convierte en una referencia esencial para muchos trabajadores.
En conclusión, cualquier revisión del salario mínimo debe considerar un enfoque integral que aborde la protección del ingreso, la sostenibilidad empresarial y la formalización laboral, evitando así que la brecha entre el empleo formal e informal se amplíe.


