El cardenal Cristóbal López Romero, español nacionalizado paraguayo y arzobispo de Rabat, se encuentra en el centro de una controversia tras ser acusado de agresión sexual por al menos cinco mujeres. La situación ha llevado al Vaticano a suspenderlo de sus funciones. López ha negado contundentemente las acusaciones, afirmando no haber cometido «cualquier abuso».
López, quien fue uno de los 13 nuevos cardenales designados por el papa Francisco durante un consistorio en octubre de 2019, ha tenido una notable carrera en Paraguay, donde realizó misiones durante 18 años y ocupó cargos como provincial de los salesianos y presidente de la Conferencia de Religiosos. Su nombramiento como cardenal fue visto como un «impulso» a las comunidades católicas del Norte de África, que a menudo pasan desapercibidas.
El proceso de selección de cardenales por parte del papa Francisco ha incluido a varios individuos con enfoques en el diálogo interreligioso y la defensa de migrantes. En esta última nombrada, el 52% de los cardenales votantes en un futuro cónclave fueron elegidos por Francisco, mientras que un tercio lo fueron por Benedicto XVI.
Aparte de López, entre los nuevos cardenales se encuentra el guatemalteco Álvaro Ramazzini, conocido por su defensa de los desfavorecidos y el medio ambiente, así como el cubano Juan de la Caridad García Rodríguez. El Vaticano también dio espacio a representantes de Asia y África en este nuevo grupo de purpurados.
La comunidad católica y la prensa han expresado preocupación ante las acusaciones que enfrenta López, un perfil prominente dentro de la Iglesia. La resolución de esta situación tiene potencial impacto no solo en la carrera de López sino también en la percepción pública de la Iglesia católica en la región.
El Vaticano, en su decisión de apartar a López, ha dejado claro que se toman en serio las denuncias de abuso, un tema que ha cobrado gran relevancia en años recientes dentro de la institución. Las reacciones y futuras acciones del Vaticano respecto a esta situación se están observando de cerca, dado el peso de las acusaciones y su impacto en la Iglesia.


