La controversia entre la senadora paraguaya Celeste Amarilla y el futbolista francés Kylian Mbappé ha escalado a un nivel internacional. Amarilla lanzó insultos racistas en redes sociales tras el partido entre Paraguay y Francia en los octavos de final del Mundial 2026, describiendo a Mbappé de forma despectiva y ofensiva.
Como respuesta, Mbappé calificó a Amarilla de «mujer despreciable» y «indigna de su cargo». La Federación Francesa de Fútbol anunció que tomará acciones legales contra la senadora, al tiempo que el Gobierno paraguayo emitió un comunicado rechazando sus comentarios.
Guillermo Duarte Cacavelos, abogado de Amarilla, argumentó que su defendida no puede ser juzgada en Francia, ya que, según él, no cometió ninguna conducta penada en ambos países. En contraste, destacó que Mbappé podría ser acusado de «difamación o calumnia» en Paraguay por sus declaraciones contra la legisladora, y que incluso podría solicitarse su extradición.
Cacavelos indicó que para que la senadora enfrente acciones legales en Francia, debería existir un pedido de extradición y aplicar el «principio de doble incriminación», lo que implicaría que la conducta de Amarilla también debe estar tipificada en Paraguay. Resaltó que no hay base legal para juzgarla en su país por los comentarios que realizó.
El abogado también destacó que Amarilla tiene fueros parlamentarios que la protegen, aunque subrayó que aún no se ha hablado de la posibilidad de que se aplique la ley francesa en este caso.
Por otro lado, el abogado planteó que la respuesta de Amarilla fue adecuada para la situación que se presentó en el partido y que sus declaraciones no deben interpretarse como un ataque racista sino como una respuesta a un insulto dirigido a Paraguay.
Finalmente, Duarte Cacavelos criticó la postura del Gobierno paraguayo al intervenir en este conflicto, sugiriendo que deberían mantenerse al margen de este tipo de disputas personales.


