Un ciudadano brasileño, ex integrante de la Policía Militar de Brasil y buscado por tráfico internacional de drogas y lavado de activos, fue capturado en el barrio Obrero de Pedro Juan Caballero durante un operativo conjunto denominado “Don Pablo”.
El detenido fue identificado como José Mariano Guerrero Cremonezi, de 36 años, quien se encontraba refugiado junto a su familia en una vivienda ubicada sobre la calle Valois Rivarola, entre Choferes del Chaco y Elisa Lynch, según informaron autoridades del Comando Bipartito de la Policía Nacional y el Ministerio Público.
La intervención fue resultado de un trabajo de inteligencia desarrollado en coordinación con organismos de seguridad brasileños, que permitió ubicar al sospechoso, quien contaba con una orden de captura vigente en Brasil por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El subcomisario Claudio Cañiza, jefe de la Regional N.º 2 del Comando Bipartito, explicó que Guerrero Cremonezi era considerado un objetivo prioritario dentro de la denominada “Operación Don Pablo”, impulsada por la Policía Civil brasileña.
De acuerdo con datos compartidos por la Policía Federal de Brasil, la organización criminal investigada habría movilizado más de 121 millones de reales mediante operaciones relacionadas al tráfico de drogas desde Paraguay hacia distintos estados brasileños.
Durante el allanamiento, los agentes tácticos ingresaron a la vivienda y lograron reducir al sospechoso, quien intentó destruir sus teléfonos celulares antes de ser detenido. En el lugar fueron incautados una pistola calibre 9 milímetros y una camioneta Chevrolet S10, cuya documentación y titularidad se encuentran bajo verificación.
Las autoridades señalaron además que el detenido posee entrenamiento táctico debido a su pasado como integrante de la fuerza militar brasileña, lo que elevó el nivel de precaución durante el procedimiento.
El agente fiscal interviniente, Celso Morales, confirmó que ya fueron iniciados los trámites legales para la entrega del detenido a las autoridades brasileñas.
La vivienda utilizada como escondite estaba ubicada a escasa distancia de una institución educativa y contaba con altas murallas y un perfil discreto, características que habrían facilitado que el prófugo permaneciera oculto desde el año pasado sin levantar sospechas.


