Zanja Pytã empieza a marcar tendencia y tiene nombre propio: Asunción Arévalos. El candidato a concejal está generando un movimiento que no pasa desapercibido, con vecinos que ya lo identifican como una figura cercana, presente y comprometida.
En cada recorrido, el contacto es directo, sin filtros. Escucha, responde y se involucra. Esa fórmula simple —pero poco común— está dando resultados: cada vez más ciudadanos se suman y lo posicionan como una de las opciones más fuertes en la carrera electoral.
El crecimiento no es casual. Arévalos apuesta a lo que muchos reclaman: presencia real en los barrios y soluciones concretas, no promesas vacías. Y eso, en plena competencia política, empieza a inclinar la balanza.
Mientras otros candidatos pelean por visibilidad, en Zanja Pytã ya se habla de algo distinto: un liderazgo que nace desde abajo y se fortalece con la gente.


