Pacientes del Hospital de Clínicas cargan con altos costos por falta de insumos esenciales
En el Hospital de Clínicas de San Lorenzo, conocido como el «hospital de los pobres», la escasez de medicamentos e insumos ha comenzado a afectar gravemente a cientos de pacientes y sus familias, quienes deben asumir gastos significativos para obtener atención médica adecuada. Esta situación ha provocado que las familias, que llegan desde distintas regiones del país, se vean obligadas a desembolsar sumas significativas por productos que tradicionalmente deberían estar disponibles en el servicio público de salud.
La carencia de abastecimiento en la farmacia interna de esta institución, que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA, obliga a los pacientes a adquirir desde antibióticos hasta materiales quirúrgicos en farmacias externas. Denuncias recibidas por ABC TV revelan que el costo de los medicamentos puede ascender a miles de guaraníes por día, creando una carga insostenible para muchos.
“Si no compras, el paciente no mejora”
Nidia García, que viajó desde Lambaré para internar a su madre, relató que al ingreso del paciente tuvo que gastar aproximadamente G. 300.000 en medicamentos esenciales como ceftriaxona y heparina. Esta situación refleja un patrón preocupante: “Si no se compran los medicamentos, no mejora el paciente. Hay que vaciar los bolsillos porque no hay nada aquí en el hospital”, comentó García.
El impacto financiero es aún más agudo para aquellos con enfermedades críticas. Un familiar que prefirió permanecer en el anonimato señaló que los gastos diarios pueden llegar a G. 3.000.000, ya que la farmacia interna solo ofrece insumos básicos y los productos más costosos se encuentran constantemente “faltantes”.
Cirugías financiadas por familiares
La precariedad también se extiende a las intervenciones quirúrgicas, donde la falta de insumos específicos ha llevado a los familiares a convertirse en proveedores. Pabla Centurión, quien viajó desde Ñemby, indicó que tuvo que adquirir instrumentos quirúrgicos por un costo de G. 280.000 para la cirugía de cataratas de su familiar. De manera similar, Rigoberto Díaz reportó haber gastado G. 1.500.000 para la intervención de su padre, igualmente debido a la falta de suministros en el hospital.
A pesar del compromiso y dedicación del personal médico, muchos pacientes afirman que la voluntad de los profesionales no es suficiente para compensar la falta de suministros básicos, lo que plantea serias preguntas sobre la sostenibilidad y calidad del sistema de salud pública en Paraguay.


