Las calles de Asunción se convirtieron en una auténtica fiesta tras la clasificación de Paraguay al Mundial 2026. Banderas, cánticos y familias completas llenaron de rojo, blanco y azul la capital en una celebración histórica que unió a diferentes generaciones de aficionados.
La espera terminó. Después de 16 años, la Albirroja confirmó su lugar en el Mundial 2026 y las celebraciones no se hicieron esperar. Como en las épocas gloriosas del equipo, la icónica calle Palma, frente al Panteón de los Héroes, se vistió de rojo, blanco y azul con miles de hinchas que hicieron de la noche una fiesta inolvidable.
Familias enteras acudieron al centro de la ciudad para ondear banderas, cantar y lucir la camiseta albirroja. Niños y jóvenes, muchos de ellos viviendo por primera vez la emoción de ver a Paraguay en un Mundial, compartieron este momento histórico con padres y abuelos que rememoraron las clasificaciones consecutivas de antaño.
El ambiente fue de emoción y orgullo. Tras años de frustraciones, la selección nacional, dirigida por Gustavo Alfaro, recuperó la esencia que en su momento colocó al equipo guaraní entre los grandes del fútbol mundial.
“Hoy volvemos a sentir lo que es ser parte de un Mundial”, decían los hinchas entre cánticos y abrazos, reflejando la alegría de un pueblo que esperó pacientemente este esperado regreso.
La Albirroja está nuevamente en el escenario más grande del fútbol y, con ella, renace la esperanza de una nueva generación de paraguayos que celebran con orgullo este logro histórico.
