Monseñor Valenzuela llama a la reflexión sobre la humildad y la apertura a Dios en su homilía dominical
Durante su misa dominical en la Basílica de Caacupé, el obispo de la diócesis, monseñor Ricardo Valenzuela, hizo una profunda reflexión sobre el orgullo, la soberbia y la «ceguera interior» que en ocasiones afecta a quienes ocupan cargos públicos. En su discurso, destacó cómo estas actitudes impiden que las autoridades reconozcan la verdad y actúen con la caridad que sus roles demandan.
El prelado utilizó como referencia el relato del Evangelio en el que Jesús cura a un ciego de nacimiento, un milagro que desata diversas reacciones en su entorno. Valenzuela explicó que, mientras el sanado va avanzando en su fe, muchos de los líderes religiosos y familiares se cierran en su incredulidad, profundizando su propia ceguera espiritual.

El obispo enfatizó que el orgullo puede hacer que las personas se consideren poseedoras de la verdad, obstaculizando su capacidad para aceptar realidades que desafían sus creencias. «Creemos tener la luz y desde nuestro orgullo juzgamos tanto a otros como al mismo Señor», apuntó Valenzuela, instando a los presentes a examinar sus actitudes de apertura hacia Dios y hacia los demás.
Además, hizo un llamado a todos los creyentes, recordando que, incluso aquellos que han recibido el bautismo, deben vigilar sus comportamientos para reflejar realmente su fe. Måenzor Valenzuela urgió a una revisión interna y al arrepentimiento por actitudes como la murmuración y la falta de caridad.

Al finalizar su homilía, monseñor Valenzuela recordó el ejemplo de San Francisco de Asís, quien eligió una vida de sencillez y desprendimiento tras descubrir su vocación en el Evangelio. El obispo exaltó la importancia de la compasión hacia los más necesitados, recordando a los fieles la esencia del amor al prójimo como un reflejo de su fe.
Como último mensaje, animó a la congregación a leer el capítulo 9 del Evangelio de Juan en sus hogares, invitándolos a reflexionar sobre el «camino que va de la ceguera a la luz», un proceso que fomenta el reconocimiento de las propias limitaciones y la apertura hacia la acción divina.


