Sebastián Marset, un individuo nacido en Montevideo el 10 de abril de 1991, se ha consolidado como la figura más prominente del narcotráfico en Uruguay, liderando una red internacional conocida como el “Primer Cartel Uruguayo (PCU)”. Este trascendental informe fue publicado por Insight Crime, revelando la magnitud de sus operaciones en el tráfico de cocaína desde Bolivia hacia Europa, con complicidad de diversas organizaciones criminales.
Las autoridades de países como Paraguay, Uruguay, Bolivia y Estados Unidos han señalado a Marset como el coordinador de significativos cargamentos de drogas que provenían de Bolivia, atravesaban Paraguay y desembocaban en puertos europeos. Los primeros registros de su implicación en el narcotráfico se remontan a 2012, cuando recibió un envío de marihuana desde Paraguay, orchestrado por Juan Domingo Viveros Cartes, tío del expresidente Horacio Cartes.
Consolidación de poderes en Paraguay
Tras ser condenado en 2013 por tráfico de drogas, Marset recuperó su libertad en 2018 y rápidamente comenzó a establecer una red más ambiciosa en su nuevo enfoque hacia la cocaína. En dicho período, se trasladó a Paraguay, donde forjó alianzas con el clan Insfrán, dirigido por Miguel Insfrán, alias Tío Rico, involucrándose en operaciones de lavado de dinero a través de empresas como Total Cars.
El fiscal antimafia Marcelo Pecci lo imputó por lavado de dinero, tráfico internacional de drogas y posibles vínculos en su asesinato en 2022 en Colombia. Dicha acusación se apoya en la evidencia que señala a Marset como arquitecto de una vasta estructura de narcotráfico.
Un escándalo internacional
En octubre de 2021, su detención en Dubái se hizo pública tras la utilización de un pasaporte paraguayo falso. A pesar de presiones diplomáticas, las autoridades uruguayas le proporcionaron un nuevo pasaporte, permitiendo su liberación y generando un revuelo político en Uruguay que resultó en la renuncia de varios altos funcionarios. Desde entonces, Marset ha mantenido un perfil bajo, evadiendo procesos judiciales.
Operaciones en Bolivia y el llamado a la justicia
Marset estableció su residencia en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, donde adquirió propiedades y armas. En julio de 2023, las autoridades bolivianas realizaron un operativo en su domicilio, incautando material de guerra y vehículos, pero él logró escapar con su familia. Recientemente, Estados Unidos acusó a su socio Federico Santoro Vassallo de participar en un esquema de lavado de dinero, y fijó una recompensa de dos millones de dólares por información que conduzca a la captura de Marset.
Un entorno criminal complejo
El informe de Insight Crime también reconoce la vinculación de Marset con el clan Insfrán y redes criminales internacionales, como el Primer Comando da Capital (PCC) de Brasil y la ‘Ndrangheta de Italia, que controlan importantes tramos en la logística de distribución de cocaína. Además, investigaciones recientes apuntan a conexiones posibles con el mundo del fútbol paraguayo para realizar operaciones de lavado de dinero.
El futuro de Marset es incierto. Con numerosos procesos abiertos en diferentes naciones, continúa manteniendo contacto desde la clandestinidad, además de amenazar a las autoridades y a rivales. «No pienso entregarme,» aseguran sus representantes legales, a pesar de la creciente presión internacional y las acciones judiciales en su contra.

