YBYCUÍ: Misa de Acción de Gracias conmemoró el 120 aniversario del nacimiento del Siervo de Dios Julio César Duarte Ortellado
En una emotiva ceremonia celebrada en Ybycuí, monseñor Celestino Ocampo alentó a los presentes a emular la vida de servicio del Siervo de Dios Julio César Duarte Ortellado, en el contexto del Año del “Bien Común”. Durante la misa de acción de gracias, se bendijo una reliquia que consta de un manto bordado con la imagen del sacerdote, confeccionado por artesanas de Carapeguá.
Monseñor Ocampo subrayó la importancia de vivir la fe en comunidad, instando a los fieles a participar activamente en sus barrios, capillas y parroquias. Recordó que la vida cristiana no debe ser un ejercicio aislado, sino una experiencia compartida, tal como practicó Duarte Ortellado a lo largo de su vida.

El obispo utilizó la metáfora de un carro de cuatro ruedas para explicar la vida comunitaria. Resaltó que la primera rueda es la enseñanza de los apóstoles, seguida de la comunión fraterna, la Eucaristía y, por último, la oración en común, esenciales para el fortalecimiento de la fe y la solidaridad.
La misa culminó con la bendición de la reliquia, un manto que simboliza la unión entre los fieles y la vida del Siervo de Dios. Este objeto, considerado una reliquia de tercera clase, será fragmentado y distribuido entre las comunidades para que puedan experimentar el legado espiritual de Duarte Ortellado.

Un legado de servicio y fe
Julio César Duarte Ortellado, nacido en 1906 en Caazapá, se destacó por su dedicación a la comunidad a través de la fundación de escuelas y hospitales. Falleció en 1943, dejando un legado que continúa inspirando a las generaciones actuales. En 2021, fue declarado “Siervo de Dios” por el Vaticano, marcando el inicio de su proceso de canonización.
La celebración de su legado y la bendición de la reliquia forman parte de un esfuerzo continuo por reconocer y promover su contribución al bien común a través de obras cristianas y sociales.


