
Gremios de educadores de todo el país se agrupan en las cercanías del Congreso Nacional en una jornada de movilización y paro, en respuesta al tratamiento de la reforma de la caja fiscal en el Senado, previsto para esta mañana. Desde las primeras horas del día, miles de docentes organizados en diversos sindicatos han llegado a la capital, estableciendo campamentos en la Plaza de Armas y la Plaza Uruguaya, donde se hacen sentir con pancartas y banderas.
A medida que avanza la protesta, la creatividad se mezcla con la crítica. Los educadores han llevado a cabo representaciones artísticas, entre ellas una caracterización del presidente Santiago Peña como Pinocho, simbolizando los supuestos incumplimientos de promesas electorales. Un docente se viste con un traje y una nariz postiza, sosteniendo sobres que aluden a acuerdos no cumplidos respecto a la caja fiscal.
El impacto de esta movilización se ha sentido también en el tráfico de la ciudad. La llegada de al menos 50 ómnibus provenientes de distintas regiones ha generado graves congestiones en arterias clave como la Avenida Costanera, la Ruta Transchaco y la Autopista Ñu Guasú. Los conductores informan de demoras superiores a dos horas en los accesos al microcentro, afectando de manera significativa el tránsito de trabajadores en la capital.
La fuerte presencia policial en la zona busca resguardar tanto a los manifestantes como la seguridad de las instituciones estatales, en medio de un contexto de tensión social por el rechazo a la reforma de la caja fiscal. Los gremios exigen cambios específicos en el proyecto, reflejando un malestar acumulado en el sector educativo.
La atención del país está centrada en esta protesta que busca visibilizar la postura de los docentes ante ajustes que consideran perjudiciales. La sesión del Senado, que mueve los hilos del futuro de la caja fiscal, se convierte en el epicentro del debate político y social en este momento crítico.

