La operación Smart, un esfuerzo conjunto del Comando Tripartito de Paraguay, ha revelado una compleja red de narcotráfico internacional liderada por Sebastián Enrique Marset Cabrera. Esta investigación se inició en 2021 a petición de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) de Uruguay, que buscaba rastrear a Marset, quien había establecido una amplia estructura de tráfico de cocaína desde Paraguay.
Antes de ser objeto de esta investigación, Marset cumplió cinco años de prisión por narcotráfico en Uruguay, donde su condena se redujo debido a su colaboración con la justicia. La detención de importantes figuras como el narcopiloto Juan Domingo Viveros Cartes, alias “Papacho”, se volvió más probable tras la identificación de la red local y sus vínculos con proveedores internacionales, como Lindomar Reges Furtado, quien actualmente se encuentra encarcelado en Brasil.

Dos investigaciones paralelas
Curiosamente, mientras la operación Smart avanzaba, la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay llevaba a cabo una investigación similar que daría lugar a la operación A Ultranza. Esta segunda pesquisa, encabezada por el fiscal Deny Yoon Pak, ahora tiene a muchos procesados en juicio oral, entre ellos al presunto socio de Marset, Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias “Tío Rico”.
Según los hallazgos, Marset aparentemente se había enterado de la investigación en agosto de 2021 mientras estaba en Emiratos Árabes Unidos. Las conexiones entre esta red se evidenciaron aún más con la captura de Marcus Vinicius Espíndola en Brasil, quien se estableció como cabecilla de una organización que enviaba grandes cantidades de cocaína a Europa, y cuyo vínculo con Marset ya había sido identificado por el Comando Tripartito.

Mensajes comprometedores
La captura de Marcus reveló un historial de mensajes que han sido fundamentales para fortalecer el caso en su contra. Sin embargo, ciertos mensajes también han llevado a la Fiscalía paraguaya a investigar al exministro del Interior, Arnaldo Euclides Giuzzio Benítez, por presuntos actos de corrupción relacionados con Marset, quien operaba desde Ciudad del Este.
Mensajes entre Marcus y un policía paraguayo, Pedro Moral Ortega, sugieren que había un vínculo de comunicación que podría haber facilitado el tráfico de información sobre la investigación. En chats recuperados, se evidencia que Marcus había advertido a Marset sobre la intervención policial, lo cual plantea serias dudas sobre la integridad de las operaciones de seguridad en la región.

El encubrimiento de la información
Las comunicaciones entre Marcus y Pedro sugieren una relación más cercana de lo que inicialmente parecía, y el número de teléfono utilizado por el policía coincide con informes previos de la investigación contra Marset, estableciendo así un posible nexo entre la policía y el narcotráfico. Esta situación añade una capa de complejidad a una investigación que busca desmantelar organizaciones delictivas en la región, resaltando la preocupación sobre la corrupción y la falta de rigor en las instituciones encargadas de hacer cumplir la ley.


