La Barraca, ubicada en la comunidad de Tañarandy en San Ignacio, Misiones, celebra anualmente un evento que ha trascendido su origen familiar para convertirse en un atractivo turístico significativo durante el Viernes Santo. Este evento, que combina la religión, el arte y la cultura, atrae a visitantes de diversas partes del país y del extranjero.
La historia de esta tradición se remonta a 1992, cuando el reconocido artista plástico «Koki» Ruiz, inspirado por una queja de su madre, decidió iniciar un rezo de las 14 estaciones del viacrucis. Acompañado de familiares y amigos, Koki organizó un recorrido de 300 metros en el predio de La Barraca, que fue iluminado por pequeños candiles, un homenaje a las costumbres ancestrales de la región.
Norma Fretes, viuda de Koki, recordó los inicios de esta celebración y cómo la participación inicial de la familia evolvió en los años siguientes. «Fue una celebración muy improvisada, pero muy sentida», expresó. El evento comenzó como una forma de que la familia pudiera celebrar la Semana Santa sin dejar de lado sus raíces, y se llevó a cabo en un ambiente íntimo y acogedor.

Con el tiempo, el evento fue atrayendo a más participantes. En su tercer año, comenzaron a utilizar un altoparlante para reproducir cánticos y, poco a poco, se fueron uniendo vecinos y visitantes a la procesión de la Virgen Dolorosa. Este crecimiento dio paso a la inclusión de los “cuadros vivientes”, que simulan la Pasión de Cristo, ofreciendo una experiencia inmersiva que resalta la cultura local.
Fretes indicó que la preparación para el evento inicia a comienzos de enero, con la colecta de ingredientes para los candiles de apepú, necesarios para dar vida a la celebración. Se estima que se requieren al menos 15,000 frutas para elaborarlos. Hoy en día, esta actividad no solo refleja la religiosidad popular de la región, sino que también se ha consolidado como un evento de importancia nacional e internacional, resaltando la mezcla de arte y tradición que caracteriza a Misiones.



