Para el infectólogo Fernando Galeano, desde la pandemia ha disminuido significativamente el acceso a la vacuna contra el sarampión en la población de riesgo. El Ministerio de Salud informó un incremento de casos en el país, alcanzando un total de 21, la mayoría en San Pedro.
Ante este aumento y considerando que el 90% de los afectados no estaba vacunado, Galeano señala que el brote era previsible. «Las vacunas son víctimas de su éxito porque, al desaparecer la percepción del peligro gracias a ellas, la gente deja de vacunarse,» comentó. Añadió que la desinformación sobre algunas vacunas, como las del COVID, ha llevado a que se descuide la vacunación contra el sarampión.
Destacó que la mala información provoca que ciertos grupos no se vacunen y, cuando llega la enfermedad, se esparce rápidamente en comunidades sin inmunización. «Si la cobertura de vacunas cae mucho, se crea un grupo de población en riesgo,» explicó, comparándolo con un fósforo en un terreno seco que puede propagar la enfermedad de inmediato.
El sarampión es extremadamente contagioso, más que el COVID, y se transmite por aire. No tiene tratamiento específico y puede derivar en complicaciones graves como neumonía, problemas pulmonares, cerebrales o degenerativos a largo plazo, incluso puede ser mortal, especialmente para los niños. La vacunación es clave para prevenirlo.
La vacuna se administra en dos dosis: a los 12 y 18 meses. Quienes no la recibieron deben acudir a un centro de salud para vacunarse, independientemente de su edad, particularmente los adultos mayores. Aclaró que las personas vacunadas pueden contraer la enfermedad de manera leve y quienes se vacunaron en su niñez o tuvieron la enfermedad están inmunizados de por vida.
Para quienes no recuerdan si han sido vacunados, es recomendable revacunarse. En caso de tener enfermedades preexistentes, se debe consultar primero con un médico.
El contagio del sarampión ocurre antes de que aparezcan las erupciones cutáneas, propagándose rápidamente. Los primeros síntomas son fiebre, síntomas similares a los de la gripe y faringitis, con erupciones que aparecen entre tres y cinco días después. Se recomienda usar mascarilla al experimentar síntomas de gripe, especialmente en hospitales.