El presidente de la Asociación Paraguaya de Poligrafía, Jorge Román, explicó el funcionamiento de los polígrafos y lo que analizan los expertos en estas pruebas en Paraguay. Señaló que el polígrafo no funciona de forma automática ni se limita a un dispositivo, sino que es parte de un proceso más extenso.
«La mayor parte del trabajo se realiza en una entrevista previa, donde se discuten los temas y se preparan las preguntas. Luego, se colocan los sensores en la persona evaluada», explicó.
Estos sensores detectan cambios fisiológicos involuntarios, como la respiración, la presión arterial o la sudoración, que pueden alterarse con ciertas respuestas.
El polígrafo registra reacciones, no emociones ni nerviosismo. Lo que se evalúa son los cambios fisiológicos relacionados con la verdad o el engaño”, aclaró Román.
Sobre la confiabilidad de los resultados, indicó que depende del tipo de examen, ya que cada uno tiene diferentes niveles. En un examen exploratorio, utilizado para contratar personal o controles rutinarios, la fiabilidad es del 90%, mientras que en exámenes específicos se supera el 94%. No obstante, los exámenes tienen un margen de error del 5%.
Respecto al cansancio, recomendó que los evaluados estén descansados para mantener la concentración necesaria durante el proceso. Mencionó que mientras que el nerviosismo está presente, no afecta el resultado, ya que el polígrafo mide cambios fisiológicos inmediatos.
Román destacó que toda prueba poligráfica debe ser voluntaria, con el consentimiento previo del individuo. Explicó que en Paraguay, el polígrafo se usa principalmente en el sector privado para selección de personal, controles de rutina o investigaciones internas. Algunos profesionales en la Policía y las Fuerzas Armadas también utilizan estas pruebas.
Finalmente, aclaró que, a diferencia de países como México o Colombia, en Paraguay el polígrafo no tiene validez legal como prueba judicial, aunque puede utilizarse como apoyo o referencia.