Finalmente, el puente de la Bioceánica, una obra que simboliza un avance significativo en la ingeniería nacional, unirá los océanos Pacífico y Atlántico este miércoles 15 de julio, tras cuatro años de construcción. Este proyecto, en el que el 90% de la mano de obra fue paraguaya, marca un hito en la conectividad regional.
La construcción del puente inició a mediados de 2022, bajo la supervisión del Consorcio Binacional PY-BRA, compuesto por Tecnoedil Constructora S.A., Cidade LTDA y Paulitec Construções. El costo total ascendió a G. 616.836.755.744, financiado en su totalidad por Itaipú Binacional (Margen Derecha). Según el ingeniero René Gómez, uno de los principales responsables de la obra, solo faltan cinco metros para completar la unión de los extremos.
Con la finalización del puente, se consolidará el Corredor Bioceánico que abarca a Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, con la intención de potenciar el comercio con mercados del Pacífico. Se estima que esta nueva ruta reducirá el trayecto desde el puerto de Santos hasta los puertos del Pacífico en más de 8.000 kilómetros, haciendo posible un ahorro de aproximadamente una semana en el tiempo de viaje.
La infraestructura no solo facilitará el tránsito de mercancías, sino que beneficiará a la comunidad de Carmelo Peralta, que alberga a más de 4.000 habitantes. Esta localidad será conectada directamente con la ciudad brasileña de Puerto Murtinho. El presidente Santiago Peña ha anunciado, además, una inversión de US$ 2 millones para mejorar el acceso al agua potable en la zona, aunque se reconoce que continúan faltando obras de infraestructura social.
Carmelo Peralta, con limitadas opciones de hospedaje y calles en mal estado, podría convertirse en un simple punto de paso a menos que se realicen significativas inversiones privadas para desarrollar la región.
Además del comercio, el Corredor Bioceánico tiene el potencial de impulsar el turismo en la zona, donde los viajeros podrán admirar paisajes únicos que van desde el Gran Pantanal hasta la cordillera de los Andes. Las comunidades menonitas en el Chaco Central ya están preparándose para la construcción de hoteles internacionales para satisfacer la futura demanda turística.
En definitiva, el Corredor Bioceánico promete transformar el panorama económico y social de la región, generando nuevas oportunidades laborales en diversos sectores.


