Los datos más recientes de CEPALSTAT revelan una diferencia estructural entre Paraguay y el promedio de América Latina y el Caribe (ALC) en términos de apertura comercial. Mientras que Paraguay mostró un grado de apertura superior al de la región entre 1990 y 2024, su evolución fue menos positiva, disminuyendo del 95,6% en 1990 al 77,0% en 2024.
Esta tendencia en Paraguay se explica, en parte, por el tamaño de su economía, que, al ser más pequeña, tiende a depender más del comercio exterior debido a una menor capacidad de su mercado interno. Esto resulta en una alta participación de exportaciones e importaciones respecto al PIB, manteniendo al país como una economía más expuesta al comercio internacional en comparación con el promedio regional.
Durante los años noventa, Paraguay alcanzó niveles excepcionales en términos de apertura, con un peak de 123,1% en 1994 y un promedio de 100,7% en toda la década, en comparación con el 29,8% de ALC. Este alto índice reflejaba una economía altamente integrada al comercio externo, con una fuerte actividad en importación y reexportación.
Sin embargo, desde 2000, el grado de apertura de Paraguay comenzó a estabilizarse en niveles más bajos. Entre 2000 y 2009, el promedio fue del 79,2%, que seguía siendo elevado frente al 42,3% de ALC. En la siguiente década, la apertura se moderó aún más, con un promedio de 72,6%.
El período más reciente, entre 2020 y 2024, mostró que Paraguay registró un promedio de apertura de 73,1%, por encima del 51,3% de ALC. El año 2020 marcó la caída más profunda, con un 62,8% debido a la disrupción del comercio global. Desde entonces, se observó una recuperación, alcanzando un 82,4% en 2023, aunque en 2024 el indicador disminuyó a 77,0%.
En contraste, ALC mostró una tendencia de crecimiento en su apertura, pasando de cerca del 27% en los primeros años de la serie a un máximo de 56,5% en 2022. Aunque hubo una leve caída a 50,0% en 2024, la región cerró el período con un grado de apertura muy superior al de 1990.
El análisis del grado de apertura sugiere que, aunque Paraguay mantiene una inserción internacional más alta que la región, ha experimentado un cambio estructural, pasando de una apertura excepcional a una más moderada. El reto ahora consiste en mejorar la calidad de dicha apertura, diversificando las exportaciones y fortaleciendo la capacidad productiva interna para alcanzar un desarrollo sostenible.


