El gerente de Aduanas, Juan Olmedo, detalló que la intervención en una finca en Boquerón fue resultado de investigaciones previas. Explicó que durante los operativos no se encontró trazabilidad en las mercaderías. Mencionó que en una compra simulada no recibieron ninguna documentación.
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (Dnit), bajo la dirección de Óscar Orué, lideró la intervención en una finca de la empresa Cebolla Chaqueña por sospechas de contrabando. Estas acciones fueron criticadas por la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod), la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) y la Unión de Gremios de la Producción (UGP), quienes pidieron sanciones y garantías legales para la producción.
Olmedo aclaró que la intervención no fue un evento aislado, sino parte de un seguimiento iniciado hace un mes, enfocado en el control fitosanitario y tributario. En septiembre, detuvieron cargas y advirtieron a los productores sobre la falta de trazabilidad y correspondencia en sus documentos.
Indicó que en una ocasión anterior, los productores no tenían documentos tributarios. Quince días después, se realizó otro control y se encontraron más inconsistencias como documentación mixta entre productores.
Olmedo resaltó la diferencia entre declarar mil bolsas de cebolla sin especificar los tipos, lo cual es importante por los diferentes controles y precios.
El gerente también mencionó reclamos recientes sobre contrabando y una supuesta superproducción de cebollas en el Chaco. Detectaron productos con etiquetas brasileñas y otros que parecían nacionales.
En un segundo allanamiento con autoridades, encontraron unas 2.900 bolsas, de las cuales 300 tenían envoltorios brasileños y las otras eran sospechosamente nacionales. Resaltó que las regulaciones de Senave prohíben el uso de embalajes reutilizables para productos nacionales, ya que no aseguran la calidad e inocuidad del producto.