Un grupo de nueve familias indígenas de la parcialidad Mbya Guaraní se encuentra desde hace más de seis meses viviendo en condiciones precarias al costado de la antigua ruta PY02, cerca del Instituto de Previsión Social (IPS) en Coronel Oviedo.
Las familias sobreviven en carpas improvisadas, expuestas al frío intenso y a las lluvias constantes. Solicitan con urgencia la intervención de la Gobernación de Caaguazú y del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI) para ser reubicados en un lugar seguro.
El líder de la comunidad, Silvio Duarte, indicó que son originarios de Parque Guayakí, de donde fueron expulsados por otros líderes indígenas que no deseaban que este grupo permaneciera en el lugar. Desde entonces, han quedado prácticamente abandonados, dependiendo de la solidaridad de vecinos para obtener alimentos y otros elementos básicos.
La situación es alarmante, ya que las familias enfrentan diariamente bajas temperaturas sin condiciones mínimas de seguridad y salubridad. Además, la ubicación al costado de la ruta presenta un riesgo constante para la seguridad, especialmente de los niños.
A pesar de haber solicitado ayuda en varias ocasiones a la Gobernación de Caaguazú, que está a cargo de Marcelo Soto (ANR-HC), y al INDI, hasta el momento no han recibido respuestas favorables que les permitan acceder a un terreno donde restablecer su comunidad y garantizar la educación de los niños.
Duarte insistió en la necesidad de una reubicación urgente para poder contar con un lugar digno y seguro en el que reconstruir su vida, dejando de depender de la asistencia ocasional del público.
Por su parte, el encargado de Asuntos Indígenas de la Gobernación de Caaguazú, José Garcete, afirmó que las familias reciben asistencia de manera constante. Según su versión, han sido trasladados en varias ocasiones a sus comunidades, pero han regresado a la ciudad en poco tiempo, sugiriendo que prefieren la cercanía a las instituciones públicas.
Garcete también mencionó que la provisión de tierras por parte del INDI suele demorar varios años, lo que dificulta una solución a corto plazo. Mientras tanto, las familias continúan en su precario campamento al costado de la ruta PY02, soportando adversidades climáticas, a la espera de una solución definitiva.


