En junio, el exintendente de Asunción, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), gastó solo G. 35 millones en obras antes de ser apartado temporalmente para dar paso a la intervención de su gestión por Carlos Pereira. Según un informe del segundo cuatrimestre, presentado a la Junta Municipal, Pereira ejecutó G. 974 millones en obras en agosto, a pesar de tener funciones limitadas.
De enero a junio, la inversión de Nenecho en obras no superó los G. 30.000 millones, apenas el 4.5% de los casi G. 647.000 millones previstos para infraestructura. En 2025, la ejecución de obras fue desigual, sin inversión en enero y un aumento en febrero y marzo, llegando a G. 24.149 millones. En abril, se destinó G. 1.291 millones y G. 3.482 millones en mayo.
La prioridad fue hacia los salarios, con G. 251.222 millones pagados hasta junio, representando el 31.4% del presupuesto, ocho veces lo destinado a infraestructura. La gestión de Rodríguez gastó cuatro veces más en contratos que en obras.
Aunque Rodríguez se enorgullecía de las obras de infraestructura como su «marca registrada», recibió críticas por la baja ejecución, ejecutando solo G. 81.000 millones de un presupuesto de G. 627.000 millones en 2023 y G. 105.000 millones de G. 840.000 millones en 2024.
En 2025, en los primeros meses, se pagaron G. 236.000 millones en salarios, seis veces lo destinado a obras (G. 33.000 millones). El informe de Carlos Pereira, presentado al renunciar Rodríguez en agosto, documentó un desvío de G. 512.000 millones de bonos para obras.
El informe destacó aumentos de hasta el 183% en precios de referencia de proyectos, inflando costos hasta en US$ 8 millones. Pereira denunció prácticas ilegales y desvíos a gastos corrientes, donde el 93% del dinero fue utilizado, la mitad en salarios.
Irregularidades incluyeron el uso de bonos para pagar a acreedores de servicios de residuos y gastos personales relacionados con la esposa del intendente y el ANR.
Al dejar su cargo el 22 de agosto, Rodríguez dejó una ciudad en deterioro y una deuda de US$ 240 millones en bonos. También dejó deudas bancarias, facturas impagas y denuncias de mala gestión de contratos. Enfrenta al menos ocho procesos judiciales, incluyendo una acusación por lesión de confianza.