El reciente corte administrativo realizado por la nueva administración de la Municipalidad de Villarrica ha revelado un estado financiero alarmante, caracterizado por una grave escasez de recursos, la falta de balances actualizados, y presuntas irregularidades en las transferencias legales, además de deudas acumuladas con los funcionarios.
El intendente Ovidio Cuevas (ANR) presentó el informe ante la Junta Municipal, destacando la falta de documentación que respalde el estatus de las cuentas bancarias y el manejo de recursos provenientes de Royalties y Fonacide. También se identificó una ejecución de gastos que supera los límites autorizados, junto con la ausencia de transferencias requeridas por ley a la Gobernación del Guairá y al Ministerio de Economía y Finanzas.
Particularmente preocupante es la situación de los aportes jubilatorios descontados a los empleados municipales. La actual administración sostiene que estas retenciones no han sido transferidas a la Caja de Jubilaciones desde inicios de año. Vicente Benítez, asesor contable de la comuna, indicó que se recibió la Municipalidad con prácticamente nula disponibilidad de efectivo, y que los ingresos diarios apenas cubren los gastos corrientes.
La masa salarial mensual asciende a aproximadamente G. 980 millones para cerca de 400 funcionarios, un monto insostenible en comparación con los ingresos actuales. Si la situación persiste, la Municipalidad podría enfrentar al final del año una deuda que rondaría los G. 6.000 millones, trasladando así el problema a la próxima administración.
En respuesta a esta crisis, la Municipalidad ha comenzado la desvinculación de empleados contratados y está considerando nuevas medidas de ajuste para equilibrar su nómina salarial. Benítez también apuntó a la dificultad de acceder a nuevos préstamos bancarios, lo que lleva a la administración a centrarse en incrementar los ingresos a través de una campaña de regularización tributaria. Se evalúa la posibilidad de una ordenanza que reduzca multas e intereses de los tributos municipales, con el fin de motivar a los contribuyentes a cumplir con sus obligaciones.
La falta de transferencia del porcentaje del impuesto inmobiliario también afecta negativamente los recursos de Royalties, agudizando aún más el problema financiero. A pesar de estas dificultades, las labores de mantenimiento urbano continúan, aunque de manera limitada, gracias a los aportes de vecinos y comerciantes, además de pequeños desembolsos del fondo de caja chica.
Finalmente, Ricardo Quintana, director de Administración y Finanzas, dejó claro que la prioridad será regularizar el pago de salarios del personal municipal antes de atender las obligaciones hacia proveedores, asegurando así la continuidad de servicios esenciales como limpieza y mantenimiento.

