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Monseñor pide dejar vendetta política, enfocar en problemas país.

La Semana Santa es una semana de solidaridad, de oración, de sacrificio personal y de ayuno, abstinencia y ayuno por el pecado de nuestro pueblo, por el pecado de nuestra Iglesia, por el pecado de nuestras autoridades. Qué importante es recurrir volver a Dios, a su Palabra y participar del Triduo Pascual que indica ese proceso de Pasión, Muerte y Resurrección.

Una fecha religiosa que se va reduciendo cada vez más a una semana de turismo. Yo deseo que todo nuestro pueblo pueda vivir esta Semana Santa con gran sentido de solidaridad y de conversión a Dios y en la reflexión para la solución de las necesidades de muchas familias de nuestra Patria, reflexión y arrepentimiento por la corrupción, reflexión para dejar a un lado la eterna pelea entre políticos y dirigentes de la sociedad, una manifestación de su egoísmo y desinterés para buscar la solución de los verdaderos problemas del país.

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La gente trabajadora está sometida a un miedo constante, sobre todo de noche. Nadie se anima a circular de noche en las ciudades y si lo hace no queda más que rezar. Esta es una semana de reflexión, de reflexión de nuestras autoridades a actuar con determinación, rezar para la conversión de todo el pueblo, la conversión de nuestras autoridades, la conversión también de la misma Iglesia que necesita mejorar su evangelización y evangelizar mucho más con base en la pastoral.

Bueno, es un tema político que dejo para el análisis a ustedes los periodistas, pero como yo soy religioso me preocupa el tema de la presencia de la Iglesia en el mundo contemporáneo. Me preocupa que el Papa Francisco, permanentemente, todos los días está denunciando la guerra, la triunfalidad de la guerra, el desastre que crea la guerra, tantos sufrimientos inútiles. ¿En qué nos podría afectar? Bueno, por supuesto que nosotros no estamos todavía en la violencia de una guerra que destruye y mata. No estamos en eso. Pero sí tenemos el tiempo necesario para planificar y fortalecer las instituciones. Lo que se critica cada vez más es el copamiento de las instituciones por el oficialismo, que no lleva a nada bueno, como dijo el dirigente campesino Marcial Gómez en la última marcha.

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Nuestras autoridades tienen que empeñarse en llevar adelante sus promesas de campaña, la defensa de la familia, la defensa de los pobres que lucha por una vida mejor. Estamos pasando esos días de inexplicables de cortes de luz en medio de un calor espantoso. ¡Cuánto sufrimiento se agrega a los más necesitados! Hace tiempo que no había cortes tan prolongados. Tenemos tanta energía, más que todos los países juntos que tenemos alrededor y no podemos hacer frente a ese problema que se repite año tras año. Toda la ciudadanía protesta con impotencia contra la Ande y en contra de la misma autoridad. Las autoridades no están siendo bien vistas por la población porque no están preocupándose como habían prometido al principio y por los cuales los han votado en mayoría, sobre todo en relación a la familia y todo lo que hace a la defensa de la familia.

No es solamente la ideología de género, que debemos rechazar, sino la falta de respuestas a tantas carencias de nuestras familias, sobre todo la deficiencia alimentaria en un país que produce tanto alimento para el mundo. A ellos se agrega el transporte deficiente, la canasta familiar cada vez más cara, la vida cada vez más cara. ¿El Gobierno no responde? Este Gobierno ha sido justamente provida, se presentó como provida y muchos le creyeron y por eso le votaron. No queremos que esa posición electoral clara que tuvo no quede simplemente en los papeles y se mantenga firme en el matrimonio entre varón y mujer, en rechazar la identidad de género, en rechazar lo que significa el matrimonio gay y todas esas cosas, sobre todo en rechazar que nuestros alumnos, nuestros niños caigan en el adoctrinamiento en ideologías que destruyen la vida.

Pero tampoco eso basta, hace falta la amplitud del provida. Muchos están en situación de enfermedad y casi de muerte. Nuestros niños están carentes de muchas cosas. ¿Qué es lo que vislumbra? ¿Negligencia? ¿Incapacidad? En esta Semana Santa tenemos que elevar una oración por nuestro país. Vamos a rezar para que las autoridades del Gobierno puedan tomar conciencia y determinación para mejorar la situación de la seguridad, para proteger a las personas más pobres y necesitadas, para poder compartir la riqueza de nuestro país en un sentido más solidario y que alcance y garantice para todos al menos un mínimo de alimentación.

No puede haber una sola queja en el país de que alguien pasa hambre. La defensa de la vida debe ser para todos el objetivo principal: la vida de la familia, del ciudadano, la vida en democracia, el respeto a las instituciones, el respeto a la Constitución. Usted habla de preocupación del Papa por la paz. Viene al caso preguntar sobre el impacto de esa disputa entre los ex presidentes Cartes y Mario Abdo que ahora va al ámbito de los tribunales. Por supuesto que se los ve muy empeñados en algún tipo de revancha, si no es venganza, diría un tipo de revancha. Y eso les va a llevar mucho tiempo y con la elite enfocada en ese tema en vez de enfocarse con más seriedad en los verdaderos problemas que atraviesa el país.

Por eso hago una exhortación, un llamado cordial a los representantes de nuestra elite política a que por favor dejen de pelearse y reconozcan que todos hacemos el país con nuestros errores, con nuestras fallas, con nuestras virtudes y defectos. Todos debemos construir el país pero en unidad. Solamente cuando la elite entienda la gravedad del sufrimiento de nuestro pueblo que necesita salud, educación y seguridad, entonces podemos decir que este país eligió caminar hacia la paz y la reconciliación. Esa campaña Hambre Cero, ¿cuál es su opinión? Muchos descreen de los objetivos del Gobierno. ¿Qué le falta? ¿Porqué tanta desconfianza?

Es una pregunta que tiene que responder el Presidente de la República Santiago Peña. ¿Qué le falta a un país que tiene tanta condición, que tiene un pueblo sumiso, obediente, que por otra parte es alegre y es capaz de sonreír a pesar de tanto padecimiento? ¿Qué le falta a nuestras autoridades? Tal vez la sabiduría de Dios, la sabiduría de vida, de poder buscar el bien común y la dignidad de la vida humana y de la familia.

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