Este domingo concluyó con gran asistencia y un ambiente lleno de tradición la 21ª edición de la Expocuero Atyrá, llevada a cabo en el paseo peatonal «Indio José», en el centro de la ciudad.
Durante cuatro días, el lugar se convirtió en un encuentro para artesanos, turistas y familias que acudieron a admirar y adquirir productos totalmente hechos en cuero. La exposición incluyó una amplia gama de productos, como carteras, monturas, cinturones, sandalias, billeteras, llaveros y artículos decorativos, todos elaborados con la destreza y dedicación que caracterizan a los artesanos atyreños.
La feria fue organizada por la Asociación de Artesanos del Cuero de Atyrá con el respaldo de la Municipalidad local, en el marco de las festividades de San Francisco de Asís, el santo patrono de la ciudad.
Además de la exposición, los visitantes disfrutaron de música en vivo, presentaciones de danza y una variada oferta gastronómica con platos típicos de la región. «Cada año la Expocuero crece un poco más. Este espacio nos permite mostrar nuestro trabajo y mantener viva una tradición que identifica a Atyrá», destacó Ruth Jara, una de las expositoras, quien señaló que las ventas fueron excelentes y que el público mostró gran interés.
El fin de semana se observó un constante flujo de visitantes de varios lugares del departamento de Cordillera y del país, atraídos por la calidad de los productos y el ambiente acogedor. Muchos turistas aprovecharon para recorrer el centro histórico, visitar talleres artesanales y disfrutar de la hospitalidad local, generando un notable movimiento comercial en hospedajes, restaurantes y comercios.
El artesano Nelson Basualdo, con más de 25 años en el oficio, valoró positivamente la respuesta del público. «Hubo muchísima gente. Se llevaron carteras, kits para asado, termos, conservadoras y zapatos. La gente aprecia el trabajo hecho a mano y vinieron muchos visitantes de la capital», señaló.
Con cada edición, la Expocuero se consolida como una de las ferias artesanales más destacadas de Cordillera, honrando el esfuerzo de los productores y la riqueza cultural de una comunidad que ha convertido el cuero en su sello distintivo. En su 21ª edición, Atyrá demostró una vez más cómo el arte, la fe y la tradición pueden unirse en una celebración que fortalece los lazos comunitarios y proyecta la identidad local a nivel nacional.