El exministro de Hacienda Germán Rojas manifestó que el incremento del déficit fiscal debe ser considerado no solo como una consecuencia del reconocimiento de deudas acumuladas, sino como un signo de un desequilibrio estructural en las finanzas públicas. En una entrevista reciente, Rojas afirmó que la transparencia en las cuentas del Estado es mejorada con este sinceramiento, pero que su sostenibilidad dependerá de la capacidad del Gobierno para aumentar los ingresos y controlar el gasto.
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) anunció que ajustó su hoja de ruta fiscal y advirtió que el déficit aumentará en los próximos dos años. Rojas observó que el enfoque del MEF sobre el reconocimiento de deudas no cambia la evaluación de la situación fiscal en términos de sostenibilidad. Afirmó que los mercados y las calificadoras evalúan las tendencias a largo plazo más que situaciones puntuales.
Rojas destacó que el ratio de interés sobre ingresos que Moody’s proyectó para Paraguay en 2025 es del 13,1%, superior al 11,8% en la categoría Baa3, lo cual no será resuelto solo con un sinceramiento contable, sino con un aumento consistente de ingresos. Comentó que el actual nivel de deuda, alrededor del 42% del PIB, se considera prudente, pero subrayó que el aumento en la deuda flotante está relacionado con compromisos de inversión y no con gasto corriente.
Respecto a la meta de reducir el déficit al 1,5% en 2028, Rojas advirtió que la convergencia en un solo año es muy ambiciosa y puede generar decisiones imprudentes. Propuso que un plan de reforma tributaria integral, una revisión del gasto rígido y una actualización de la regla fiscal son esenciales para lograr una convergencia creíble.
Rojas también opinó que la presión tributaria en Paraguay, que está alrededor del 14,3% del PIB, es inferior a la mayoría de los países de la región y justificó la necesidad de una reforma tributaria ampliada. Si bien apoyó la revisión de exoneraciones, insistió en que una auditoría por sí sola no abarcará las necesidades fiscales futuras.
Afirmó que existe una falla de administración y debilidades estructurales en el control del gasto público, destacando la brecha entre ingresos fiscales y la creciente demanda de bienes públicos. Esa brecha, que ronda el 2% del PIB, se reproduzca cada año debido al crecimiento del gasto y la limitada recaudación.
Finalmente, Rojas señaló que el sinceramiento de las cuentas públicas refuerza la credibilidad, ya que los mercados valoran a los gobiernos que reconocen errores. Sin embargo, advirtió que para que el sinceramiento tenga un impacto positivo y sostenible, debe ir acompañado de reformas significativas.

