El sector ganadero privado expresa que la propuesta de detener la vacunación contra la fiebre aftosa podría poner en peligro la ganadería en Paraguay, recordando la crisis de 2011. Pide prudencia y consenso antes de tomar decisiones de gran impacto.
El debate sobre el futuro sanitario de la ganadería en Paraguay se intensifica. Mientras el Senacsa sugiere avanzar hacia un estatus de país libre de aftosa sin vacunación, los productores muestran preocupación.
José Pappalardo, líder del sector, calificó de «arriesgada» la campaña de Senacsa para detener la vacunación, afirmando que podría generar graves consecuencias. Recordó que durante el brote de 2011, a pesar de la vacunación, el precio del novillo bajó drásticamente, causando pérdidas millonarias. Advirtió que una repetición podría empobrecer a 145,000 pequeños productores y afectar significativamente el PIB y las divisas del país.
Pappalardo considera «innecesario» el cambio de estatus, señalando que países como Uruguay y Argentina mantienen sus mercados principales con el esquema de vacunación, al igual que Paraguay.
El productor menciona desafíos como la creación del Instituto de la Carne, la limitada entrada al mercado chino, la concentración en frigoríficos que distorsionan el mercado, y la consulta pública de Senacsa sobre la vacunación, la cual considera «inapropiada».
Además, indicó que un nuevo brote podría costar más de mil millones de dólares al sector productivo, recayendo el riesgo solo en los productores.
Desde Senacsa, el presidente José Carlos Martin asegura que Paraguay está listo para avanzar hacia la erradicación total de la enfermedad, y destaca que el esquema actual cuesta más de 40 millones de dólares al año. Según Martin, la decisión no solo es sanitaria, sino estratégica, ya que otros países han alcanzado dicho estatus sin necesidad de seguir vacunando.