A pesar de la reciente calma en la volatilidad del dólar estadounidense, analistas de Goldman Sachs consideran que la divisa podría empezar a comportarse nuevamente como una moneda “más arriesgada”. Expertos del banco de inversión identifican varios factores detrás de este posible cambio de percepción: la incertidumbre política en Estados Unidos, los aranceles comerciales, la independencia de la Reserva Federal, los temores fiscales y una creciente tendencia de diversificación lejos de los activos estadounidenses.
Por su parte, Bloomberg agrega que el dólar ha seguido cotizando como una moneda de riesgo incluso en periodos de relativa estabilidad en las últimas semanas. De hecho, los datos recopilados por el medio muestran que la correlación entre el dólar y un indicador ampliamente seguido de volatilidad del G-10 se encuentra cerca de su nivel más bajo en siete años reforzando la idea de que la moneda norteamericana se está comportando menos como refugio y más como fuente de volatilidad.
Índice Dólar (DXY)
El Índice Dólar (DXY) mide la relación del dólar estadounidense frente a una canasta de seis monedas extranjeras: el euro, el yen japonés, la libra esterlina, el dólar canadiense, la corona sueca y el franco suizo. Este índice es un barómetro clave para el comercio global y la estabilidad financiera, ya que refleja los niveles esperados de transacciones en el mercado internacional dada la calidad de moneda de reserva. Este indicador incorpora expectativas sobre la economía de EE.UU., la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) y factores de riesgo global. Es un indicador clave para evaluar la fortaleza relativa del dólar en los mercados internacionales.
Finalmente, el escenario actual refleja un cambio en la percepción del dólar como activo seguro y resalta una mayor sensibilidad del mercado ante factores estructurales y políticos en Estados Unidos, lo que podría redefinir su rol en la economía global en los próximos meses.