El diputado Esteban Samaniego, del movimiento Honor Colorado, fue visto sonriendo junto al presidente Santiago Peña y otros colegas a pesar de enfrentar cuatro pedidos de desafuero por causas judiciales. Su situación es especialmente controversial ya que estos fueros le impiden ser juzgado, mientras que su esposa e intendenta de Quyquyhó, Patricia Corvalán, y su madre, Blanca Álvarez, se encuentran bajo arresto domiciliario por una causa de presunta lesión de confianza relacionada con su gestión.
En la fotografía, capturada recientemente, Samaniego parece disfrutar de la protección que le brinda su mayoría cartista en la Cámara de Diputados. Uno de los pedidos de desafuero en su contra está vinculado a las acusaciones que motivaron el arresto domiciliario de su esposa. La situación se agrava al recordar que una medida similar fue anteriormente adoptada con el exsenador cartista Erico Galeano, condenado por lavado de dinero.
Horas antes de la fotografía, la justicia dispuso colocar a Corvalán y a Álvarez bajo medidas restrictivas, mientras Samaniego continúa eludiendo su responsabilidad legal. A pesar de reiterados pedidos de desafuero, en especial el solicitado el 17 de junio por el juez Osmar Legal, su situación sigue sin ser resuelta debido a la falta de apoyo en el Congreso.
Samaniego ha acumulado un total de cuatro pedidos de desafuero desde 2019, lo que refleja un patrón de impunidad en su carrera política. Las acusaciones que enfrenta son variadas e incluyen casos de lesiones físicas y violación de domicilio, además de una demanda por difamación de 2019.
Con un respaldo político sólido, el diputado sigue ausente de la rendición de cuentas ante la justicia, mientras sus familiares enfrentan las consecuencias legales de sus acciones. Esta situación plantea serias interrogantes sobre el uso de los fueros parlamentarios y su efecto en la justicia en Paraguay.


