El teniente coronel Guillermo Alicio Moral Centurión, de 44 años, fue ascendido póstumamente a coronel tras ser asesinado el jueves 2 de octubre a las 16:32 mientras estacionaba su camioneta en la calle Congreso de Colombia, frente a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, en el barrio Santísima Trinidad de Asunción.
Dos sicarios ejecutaron el atentado usando una motocicleta Taiga de 150 cc con placa 644 BFB. El conductor, identificado como Rogelio Lemuel Díaz Brítez, de 18 años, y el tirador, Alexander Abrahán R. D., de 16 años, abandonaron la moto en una gasolinera Shell en Primer Presidente y Santísimo Sacramento, a 2 kilómetros del crimen. Luego, tomaron un Bolt para regresar a sus hogares en el barrio Acosta Ñu, en San Antonio, a 25 kilómetros de distancia.
La investigación del Departamento de Homicidios de la Policía Nacional, supervisada por el fiscal José Martín Morínigo Coronel, reveló que tras el ataque, los supuestos asesinos recibieron un giro de 300.000 guaraníes para trasladarse esa noche a Ciudad del Este y encontrarse con sus contratantes. Días antes, ya habían recibido otros tres pagos para vigilar al militar.
Siguiendo el rastro de estas transferencias, se allanó la casa de Rolando Javier Torres Rivarola, de 23 años, quien será testigo, en Ciudad del Este. Torres confirmó que envió el último giro por petición de su compañero y vecino, Ángel David González Guillén, de 22 años, cuya casa también fue registrada. Detenido, Ángel David afirmó que su tío, Jorge Guillén Bogado, de 44 años, le pidió enviar el dinero a los sicarios. Jorge fue arrestado posteriormente, aunque negó su participación en el crimen.
Los investigadores creen que Jorge Guillén Bogado financió el asesinato de Guillermo Moral pero están tratando de identificar quién le ordenó organizar y costear el atentado. Jorge había sido investigado por otros delitos en 2020 y 2023.
En un cuarto allanamiento en Ciudad del Este, se buscó a Carlos Antonio Báez Guillén, alias Lulú, sospechoso de contratar a los sicarios por órdenes de su tío Jorge. Aunque no fue encontrado, se emitirá una orden de captura. Los allanamientos fueron acompañados por los fiscales José Martín Morínigo y Cristhian Ortiz, con el respaldo de la jueza Cynthia Paola Lovera Brítez. Simultáneamente, otra operación se realizó en San Antonio, dirigida por el fiscal Juan Ramón Sandoval, sin dar con los jóvenes buscados.