La economía de Paraguay está experimentando un notable crecimiento macroeconómico, con una proyección de aumento del 5,3% en el PIB este año, uno de los más elevados en la región. No obstante, persiste el desafío de que esta prosperidad beneficie a toda la población, especialmente a los más desfavorecidos. Ingresos estancados, inflación alta en alimentos, alta informalidad y desigualdad son algunas de las barreras que enfrenta el país.
Ante las buenas noticias sobre el crecimiento económico y las proyecciones de un repunte cercano al 5%, muchos se preguntan por qué estas mejoras no se reflejan en su economía personal. Expertos señalan que el impacto en la microeconomía sigue siendo un reto debido al 62% de informalidad laboral, la falta de incremento en los ingresos y el aumento de los precios de bienes esenciales.
A pesar de esto, el crecimiento económico genera esperanzas de más oportunidades laborales y un aumento en el consumo, gracias a la mayor demanda de servicios, lo que podría repercutir positivamente en la población. Jorge Garicoche, economista, enfatiza la necesidad de que este avance sea inclusivo y destacó la importancia de integrar a todos los paraguayos en este desarrollo.
Garicoche también indica que, aunque surgen sectores emergentes con nuevas oportunidades, algunos quedan rezagados, como las pequeñas tiendas locales que desaparecen ante la modernización del mercado. Propone encontrar formas de reinsertar a quienes se ven desplazados en nuevas cadenas productivas para acceder a empleos formales.
En este contexto de crecimiento, es crucial analizar cómo todos pueden participar y beneficiarse del progreso económico. Garicoche sugiere que se requieren programas que promuevan un crecimiento inclusivo para el desarrollo de toda la ciudadanía.
Aunque el Gobierno presenta una visión optimista de una economía en desarrollo, una reciente encuesta sobre el Índice de Confianza del Consumidor indica deterioro debido al aumento de precios en productos básicos. Garicoche advierte que el constante aumento de los precios de alimentos representa un desafío, afectando principalmente a los sectores más vulnerables.
Finalmente, menciona que, aunque la inflación es predecible y controlable, presenta desafíos que agravan las dificultades de quienes ya enfrentan cambios estructurales.