Un secuestro denunciado en Colombia llevó a la liberación de una víctima en Paraguay. El 5 de julio, la familia del secuestrado se comunicó con el Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (GAULA) de la Policía Nacional colombiana, informando que su hermano estaba cautivo en Paraguay y que los captores exigían 25 millones de pesos colombianos, equivalentes a aproximadamente 8 mil dólares.
La familia logró enviar un giro inicial de 500 mil pesos colombianos y obtuvo pruebas de vida del secuestrado, quien había sido sometido a torturas. Ante esta situación, el GAULA solicitó apoyo a la Policía paraguaya de Antisecuestro, que involucró al fiscal Lorenzo Lezcano en la investigación.
El equipo conjunto localizó un lugar de cautiverio en el barrio Tablada Nueva de Asunción, lo que llevó a los captores a liberar a la víctima durante una tormenta eléctrica. Tras la liberación, se solicitó una orden de allanamiento que fue aprobada por la jueza Lici Sánchez, especializada en Crimen Organizado. El operativo se realizó en la calle Dublín, donde fue detenido el supuesto líder de la banda, Jheiner David Rojas Pallares, de 23 años.
Rojas delató a otros miembros de la banda, quienes fueron capturados en otra ubicación en Luque. En total, se arrestaron a cinco colombianos, incluyendo a Jheiner David Rojas Pallares, y el fiscal Lezcano planea presentar cargos por secuestro y asociación criminal.
Rojas ya había sido detenido en Perú por hechos similares. La Policía Nacional del Perú había informado sobre su captura en un operativo contra una organización criminal dedicada al sicariato y extorsión en Arequipa. Según las investigaciones, la banda en Paraguay estaba involucrada en préstamos informales conocidos como «gota a gota», que se asocian con altos intereses y prácticas de usura, donde los deudores pueden enfrentar secuestros o incluso asesinatos si no cumplen con los pagos.

