El intendente de Pedro Juan Caballero, Ronald Acevedo, manifestó nuevamente su preocupación por la grave crisis de seguridad y la influencia del crimen organizado en su localidad, tras recientes asesinatos. Según Acevedo, los mismos comisarios admiten que no pueden actuar porque muchos oficiales están sobornados y quienes desean trabajar correctamente temen por su vida.
Acevedo denunció una nueva ola de sicariatos que resultó en al menos cinco muertos en tres días. Lamentó la muerte de personas inocentes, como un mecánico que fue alcanzado por una bala mientras compraba repuestos durante un tiroteo en General Bruguez y Yegros.
El intendente describió escenas de «terror cinematográfico» en el centro de la ciudad, con más de 100 disparos cerca de un colegio con 2,000 estudiantes durante la salida de clases.
Acevedo afirmó que la Policía está infiltrada por el crimen organizado, lo que fue confirmado por varios comisarios que sienten impotencia ante las mafias. Algunos policías quieren trabajar correctamente, pero son traicionados y amenazados por otros.
El intendente advirtió que Pedro Juan Caballero podría convertirse en un «nuevo Sinaloa», reflejando la situación crítica de esa ciudad mexicana dominada por cárteles peligrosos. Acusó a las autoridades nacionales de abandonar la zona fronteriza y criticó la falta de respuestas.
Según Acevedo, tras algún hecho grave, el Gobierno envía recursos y atención mediática, pero pronto se olvidan de los problemas de seguridad. Exigió una intervención real del Gobierno, mayor presencia estatal y apoyo a las fuerzas de seguridad no corruptas.
Finalmente, Acevedo expresó su frustración al sentir que la situación no mejorará y que pronto volverán a ser ignorados.