Las habilidades destacadas por el Dr. Raúl Aguilera Méndez en el ámbito del doctorado en educación incluyen el pensamiento crítico, un diseño metodológico cuidadoso y una producción científica de alta calidad. Se busca que la investigación doctoral aporte evidencia esencial para la política educativa, evitando aplicar «recetas importadas» sin validarlas localmente, asegurando que los egresados lideren la innovación pedagógica y la transformación curricular.
El principal objetivo de un doctorado en educación es formar investigadores que generen conocimiento científico relevante, capaz de transformar la realidad educativa. Sin embargo, Aguilera señala que a menudo se prioriza un enfoque modular en lugar de producir conocimientos pertinentes que expliquen los fenómenos educativos del contexto. La Ley Nº 4995 indica que los posgrados deben responder a las necesidades del desarrollo nacional, presentando un desafío para los formadores de guiar investigaciones que mejoren la calidad educativa local.
En su rol como docente, Aguilera enfatiza en desarrollar competencias avanzadas en sus estudiantes como el liderazgo académico, la gestión del conocimiento y la innovación educativa. Aquellos que integran estas habilidades cumplen con los criterios de ANEAES, transformando currículos e implementando prácticas pedagógicas innovadoras basadas en evidencia.
Un doctorado en educación debe generar aportes originales al conocimiento, según la Resolución Nº 700 del CONES. Aguilera ha visto cómo estas contribuciones se convierten en insumos fundamentales para la toma de decisiones en políticas educativas, con ejemplos que incluyen modelos de formación docente y educación inclusiva.
El mercado laboral para doctores en educación es variado: desde la docencia universitaria hasta la consultoría educativa. Sin embargo, Aguilera señala que aún falta desarrollar una cultura que valore económicamente la producción científica.
En los programas de doctorado, la estructura típica sigue la Resolución Nº 700 del CONES con 180 créditos y una duración de 3 a 5 años. La tesis es fundamental, debiendo representar una investigación original que aporte conocimiento nuevo en educación.
Los estudiantes enfrentan desafíos como equilibrar responsabilidades, la soledad académica, dominar métodos complejos y el síndrome del impostor. Aguilera enfatiza en la importancia del acompañamiento tutorial y la socialización académica para superar estos retos.
El impacto de los doctores en educación es amplio, ya que forman a otros profesionales que multiplican su conocimiento en la educación, además de articular diálogos efectivos entre academia, Estado y sociedad civil para construir políticas públicas.
El Dr. Raúl Aguilera Méndez, con experiencia en todos los niveles educativos y en funciones de liderazgo, enseña actualmente en varios programas de doctorado en educación.