La avenida Brítez Borges, crucial para el tránsito entre Luque y San Lorenzo, enfrenta un deterioro alarmante que complica la circulación diaria. Los conductores se enfrentan a baches de gran tamaño, acumulación de agua servida y una calzada en mal estado, lo que representa un alto riesgo para la seguridad vial.
Este importante corredor conecta puntos clave de la región, incluyendo la ruta Luque-San Lorenzo y la avenida Laguna Grande, que permite el acceso hacia Madame Lynch, Fernando de la Mora y Asunción. Su ubicación estratégica provoca un flujo constante de vehículos, tanto hacia Luque como hacia San Lorenzo, durante todo el día.
Uno de los tramos más críticos se encuentra en la intersección con la calle Itá Ybaté. Aquí, los automovilistas se ven obligados a disminuir la velocidad drásticamente para evitar los enormes baches que afectan ambos carriles, lo que ha resultado en accidentes significativos.
La situación no se limita a un solo sector, ya que el deterioro se extiende por casi toda la extensión de la avenida, desde la zona conocida como la “triple frontera” hasta su conexión con la ruta Luque-San Lorenzo. La falta de mantenimiento y la ausencia de trabajos de bacheo agravan el problema, mientras que la acumulación de agua acelera el desgaste del asfalto.
Los automovilistas siguen lidiando con los efectos del abandono de esta vía, y la incertidumbre sobre quién debe hacerse cargo del mantenimiento persiste. Tanto la Municipalidad de Luque como el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) parecen no asumir la responsabilidad, dejando a los usuarios de la avenida en una situación precaria.

