La subida constante de las cotizaciones internacionales del petróleo está llevando a las estaciones de servicio en Paraguay a un punto crítico, obligándolas a considerar un nuevo ajuste en los precios de los combustibles. Miguel Velázquez, un experto en el sector, indicó que, de aplicarse el incremento que reflejan los costos actuales, el precio del diésel debería elevarse hasta G. 950 por litro y las naftas entre G. 400 y G. 600, aunque cada empresa determinará su ajuste final.
El especialista recordó que las distribuidoras ya no pueden absorber más el aumento en los precios internacionales. «Corresponde una suba de entre G. 850 y G. 950 por litro para el diésel», declaró, reconociendo que no todas las empresas están dispuestas a trasladar los costos completos al consumidor. En las últimas semanas, muchas de ellas optaron por no reajustar precios gracias a inventarios comprados cuando las cotizaciones habían bajado momentáneamente, pero esta estrategia está llegando a su fin.
A pesar de que las estaciones de servicio no han realizado ajustes recientes, la gestión de inventarios ha permitido retrasar el impacto sobre los precios finales. Sin embargo, Velázquez subrayó que esta situación no puede continuar debido a que los precios elevados se han mantenido durante más de veinte días.
La influencia de Petropar, la empresa estatal, también condiciona a las distribuidoras, que prefieren mantener márgenes más bajos para no distanciarse de los precios de la petrolera pública. Aunque el ajuste de precios podría ser cercano a G. 1.000 por litro en el diésel, se considera poco probable que todas las compañías lo apliquen de inmediato.
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han intensificado esta incertidumbre, encareciendo no solo el precio del combustible, sino también seguros y costos de logística. A pesar de que Paraguay no importa carburantes directamente de estas regiones, los efectos del conflicto se reflejan en el costo final que los consumidores deben asumir.
El costo base del combustible importado ya supera G. 8.000 por litro, sin incluir impuestos y transporte, lo que hace cada vez más difícil mantener los precios actuales. Velázquez reiteró que cada empresa decidirá su estrategia basándose en factores como el stock disponible y el comportamiento de Petropar.
Por último, para que los combustibles regresen a sus niveles de precios de febrero, sería necesario que las cotizaciones internacionales bajaran a aproximadamente US$ 2,50 por galón y se mantuvieran así durante uno o dos meses. Actualmente, el precio supera los US$ 4 por galón, lo que indica que cualquier posible reducción no se verá de inmediato en los surtidores. Las distribuidoras deberán evaluar en los próximos días si trasladarán el aumento al consumidor o continuarán sacrificando márgenes para mantenerse competitivas.

