Un avión no autorizado fue detectado por el radar de la Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) en el espacio aéreo del país, específicamente en el departamento de Concepción, en cercanías del río Apa. Este incidente ocurrió poco después de las 13:45, lo que llevó a la FAP a movilizar un A-29 Super Tucano para investigar la aeronave sospechosa.
Al alcanzar la posición del avión intruso, los pilotos del Super Tucano identificaron la matrícula CP-298, perteneciente a la República Plurinacional de Bolivia. La falta de respuesta por parte de los ocupantes de la aeronave y su evasiva maniobra despertaron sospechas sobre la posibilidad de que transportara estupefacientes, por lo que se intensificó la vigilancia sobre su trayecto.
Posteriormente, el avión boliviano, tras maniobras evasivas, tomó dirección hacia Brasil. En un momento, descendió a muy baja altitud, llegando a volar a escasos metros del cauce fluvial. Finalmente, aterrizó en la estancia conocida como “Braunal”, situada a aproximadamente 23,5 kilómetros de la frontera paraguaya.
Narcoavioneta abandonada en Brasil
Los trabajadores de la estancia adyacente informaron sobre la llegada del avión, el cual resultó ser un Cessna 172, matrícula boliviana CP-298. Al inspeccionar la aeronave, se constató que en su interior había espacio limitado destinado a piloto y copiloto, y se encontraron paquetes sospechosos en la parte posterior, que se presume contenían cocaína, envueltos en bolsas de arpillera verdes con distintivos relacionados con grupos criminales.
Los paquetes estaban marcados con los sellos “AK 47” y “Glock”, lo que sugiere que su contenido estaba destinado a organizaciones delictivas. Se presume que la aeronave intentaba realizar una entrega en el norte de Paraguay, pero tras ser interceptada, su plan se vio frustrado.

El general del Aire Julio Rubén Fullaondo Céspedes, comandante de la FAP, comentó que el comportamiento evasivo de la aeronave boliviana y la falta de un plan de vuelo genuino respaldan las sospechas sobre su vinculación con el narcotráfico. En solo nueve minutos se llevó a cabo la interceptación desde su detección hasta su huida hacia Brasil, conforme a las leyes vigentes.
Asimismo, Fullaondo indicó que, durante la operación, se activó una aeronave UH-1H para asistir en caso de un aterrizaje forzoso, aunque no fue necesario, ya que el avión cruzó la frontera antes de ser alcanzado. Este es considerado el cuarto procedimiento de interceptación aéreo por parte de la FAP, que ha intensificado sus esfuerzos para proteger el espacio aéreo del país.

