
25 de enero de 2026 – 21:08
A la espera de la tramitación legislativa del acuerdo Mercosur–UE, organizaciones empresariales y del sector productivo muestran expectativas moderadas y advierten sobre posibles obstáculos ambientales y no arancelarios que podrían impactar la competitividad paraguaya.
Mientras se espera que el Congreso Nacional progrese en el análisis y eventual ratificación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), representantes de sectores productivos del país coinciden en que el pacto representa una oportunidad histórica para Paraguay, aunque advierten sobre regulaciones, exigencias ambientales y barreras no arancelarias que podrían perjudicar la competitividad.
Optimismo cauteloso desde el agroindustrial
El presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro), Raúl Valdez, afirmó que el acuerdo abre puertas significativas, pero destacó que existen “desafíos complejos” relacionados con regulaciones europeas que podrían generar desequilibrios.
Valdez mencionó, entre otros aspectos, la ley europea de deforestación, que aún no está en vigor, pero que ya ha causado un fuerte desgaste en el sector agropecuario y agroindustrial. “Debemos estar muy atentos a cómo se implementará el acuerdo, en qué momento y si realmente nos permitirá acceder al mercado europeo de manera competitiva”, alertó.
Recordó que Paraguay ya exporta el 30 % de su harina de soja a la Unión Europea, con envíos que superaron los USD 600 millones en 2025, enfatizando que el país no comienza de cero en cuanto a calidad y certificaciones. Sin embargo, alertó que las barreras no arancelarias podrían aumentar la estructura de costos y reducir la competitividad de toda la cadena productiva, incluidos pequeños y medianos productores.
Biocombustibles: críticas a obstáculos ambientales
Desde la Cámara Paraguaya de Biocombustibles y Energías Renovables (Biocap), su presidente Massimiliano Corsi comentó que el acuerdo sigue “congelado” y cuestionó que muchas barreras ambientales sean utilizadas como pretextos.
Afirmó que Paraguay y los países del Mercosur ya cuentan con sistemas de origen y geolocalización de productos, así como normativas ambientales internas. En ese sentido, consideró que existe un “temor” por parte de algunos sectores europeos a la competencia de materias primas producidas en la región.
Corsi coincidió en que la principal inquietud del sector industrial es la falta de previsibilidad, lo cual dificulta las inversiones a largo plazo. “Sin previsibilidad es imposible proyectarse. Necesitamos claridad y reglas de juego estables”, enfatizó.
Comercio e importaciones: impacto positivo para los consumidores
Por su parte, Eugenio Caje, de la Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay (Asimcopar), sostuvo que el acuerdo se ve con optimismo, especialmente para el sector de servicios y multitiendas.
Expresó que la entrada de productos europeos podría complementar la oferta actual, que se basa fuertemente en el mercado asiático. No obstante, reconoció que los productos europeos tienden a ser más caros debido a sus regulaciones internas, lo que podría limitar su competitividad.
“Creemos que el principal beneficiado será el consumidor, que tendrá más opciones y podrá acceder a productos que mejoren su calidad de vida”, indicó.
Sésamo y chía: crecimiento, pero con advertencias para pequeños productores
Desde la Cámara Paraguaya de Exportadores de Sésamo (Capexse), Gilberto Ozorio destacó que el acuerdo puede aumentar la visibilidad internacional del país y fortalecer mercados ya establecidos.
Recordó que el sésamo y la chía paraguayos ya acceden a la Unión Europea con arancel cero, y que actualmente entre 23 y 24 países europeos importan chía, con una demanda creciente. Sin embargo, advirtió que futuras exigencias podrían afectar al sector, especialmente a los 30.000 pequeños productores que integran la cadena.
“Georreferenciar miles de fincas de la agricultura familiar sería prácticamente imposible”, indicó, y afirmó que el verdadero impacto del acuerdo solo podrá evaluarse en la práctica.
Expectativa y análisis constante
Los diversos sectores coinciden en que el acuerdo Mercosur–Unión Europea representa una oportunidad estratégica, pero destacan la necesidad de analizar detenidamente su implementación. La principal preocupación gira en torno a los detalles del pacto y la posibilidad de que nuevas exigencias limiten los beneficios esperados para la producción nacional.
