Un representante del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura comentó que la prisión preventiva como recurso inicial en los procesos judiciales contribuye a la sobrepoblación en las cárceles. Esta situación empeora debido a que las personas privadas de su libertad son trasladadas a prisiones lejos de su hogar, lo que ralentiza los procesos legales.
En un informe reciente, el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura destacó que la sobrepoblación en las cárceles paraguayas persiste en gran parte por el uso excesivo de la prisión preventiva para quienes aún no tienen condena firme. Orlando Castillo, comisionado del Mecanismo, expresó preocupación por este uso predominante de la prisión preventiva por parte del Poder Judicial hacia las personas.
El informe revela que, hasta agosto de este año, el 61.6% de los hombres en prisión en Paraguay (unas 11,319 personas) estaban procesados sin condena, mientras que el 38.4% (7,067 personas) ya habían sido condenados. Castillo explicó que este uso liberal de la prisión preventiva genera hacinamiento, con algunas cárceles mostrando una sobrepoblación de hasta el 1,000%.
También destacó el problema del «desarraigo» debido al traslado de procesados a prisiones lejanas, alejándolos de sus familias y abogados, lo que retarda los procesos judiciales. Esto significa que personas que deberían estar en prisión por meses terminan encerradas durante años, facilitando además su reclutamiento por organizaciones criminales.
Castillo señaló que el Ministerio de Justicia no cuenta con un sistema adecuado para supervisar a quienes obtienen medidas alternativas a la prisión, como el arresto domiciliario. Sugirió que, además de la Policía, debería haber un equipo de psicólogos, trabajadores sociales y abogados para asegurar el cumplimiento y facilitar la reinserción social.