El reporte «Estado de la Justicia Fiscal 2024» de Tax Justice Network ofrece un análisis del problema mundial de la evasión y elusión fiscal mediante paraísos fiscales y jurisdicciones con alto secreto financiero. En América Latina y el Caribe, las disparidades son notables: algunos países tienen un papel importante en la pérdida fiscal global, mientras que otros muestran una influencia menor pero con vulnerabilidades estructurales.
En este escenario, Paraguay contribuye con 0,01% en la pérdida fiscal global, una cifra modesta comparada con contribuyentes importantes como Panamá (2,16%), Brasil (1,79%) y Puerto Rico (1,57%). Esta baja participación no significa inmunidad, sino que revela un sistema tributario en desarrollo y menos impacto en los flujos financieros internacionales.
Panamá sigue siendo clave en la facilitación de la pérdida fiscal global, ocupando el puesto 28 en el Corporate Tax Haven Index (CTHI) 2024, con una puntuación de 72,2. Esto destaca su papel como centro financiero offshore con regímenes fiscales atractivos. Brasil, en el puesto 56 del CTHI con una puntuación de 38,5, es un actor significativo debido a su importancia económica y tamaño de mercado.
En Paraguay, el país está en la posición 117 en el Financial Secrecy Index (FSI) 2022, con una puntuación de 62,6 y una participación del 0,2%, similar a Bolivia y Perú. Esto sugiere que Paraguay puede mejorar en transparencia financiera, especialmente en intercambio de información tributaria y regulación de sociedades anónimas. Aunque no es un paraíso fiscal, su regulación carece de controles robustos contra flujos ilícitos.
El informe también destaca que Paraguay no aparece entre los principales en el Corporate Tax Haven Index, lo que refleja su bajo perfil como destino de inversión offshore. Sin embargo, su ubicación y fronteras con Brasil y Argentina podrían hacerlo vulnerable a capitales opacos.
La región caribeña y centroamericana tiene las mayores concentraciones de riesgo. Panamá, Puerto Rico y, en menor medida, Costa Rica (posición 31 en el CTHI) son centros de flujos financieros extraterritoriales. Costa Rica tiene una infraestructura legal que facilita el movimiento de capitales, pero con baja participación (0,7%).
Otros países como México y Chile muestran niveles intermedios, equilibrando transparencia y atractivo financiero. El reporte confirma que América Latina tiene una estructura desigual en justicia tributaria.
Paraguay, aunque con baja incidencia, enfrenta riesgos. Su regulación podría fortalecerse en supervisión financiera y cooperación internacional para evitar ser un punto débil en la lucha contra flujos ilícitos. El desafío es consolidar su reputación como una economía emergente transparente y confiable, atrayendo inversiones legítimas sin promover la opacidad.