La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha planteado establecer a su país como un puente aéreo para facilitar la llegada de ayuda humanitaria a Cuba, particularmente centrándose en el suministro de turbosina, el combustible para aviones que escasea en la isla. La mandataria indicó que si el gobierno cubano lo solicita, México ofrecería las condiciones necesarias para que las aerolíneas cubanas o internacionales puedan recargar combustible y mantener las rutas aéreas activas.
Sheinbaum destacó que los vuelos desde México hacia Cuba continúan operativos y resaltó la cercanía geográfica como una ventaja clave para acelerar los envíos por vía aérea. Según explicó, las aerolíneas podrían aterrizar en territorio mexicano para cargar turbosina, ayudando a mitigar la crisis en el sector turístico cubano, que ha sufrido un fuerte golpe debido a la falta de combustible. La presidenta aclaró que el servicio implicaría un pago por el combustible consumido, en tono irónico, durante su rueda de prensa desde Palacio Nacional.
Esta propuesta busca mejorar la distribución de insumos básicos y apoyo humanitario en un contexto donde el envío vía marítima ha resultado lento. Los cargamentos enviados por México la semana anterior tardaron cuatro días en llegar a La Habana, lo que evidencia la necesidad de rutas más ágiles. Mientras tanto, el gobierno mexicano trabaja en negociaciones diplomáticas con Estados Unidos y la embajada cubana para reanudar los envíos de petróleo de Petróleos Mexicanos (Pemex), suspendidos desde enero a causa de presiones y posibles sanciones.
En paralelo, la ONU ha expresado serias preocupaciones por el riesgo de colapso humanitario en Cuba debido a la falta de suministro energético. Marta Hurtado, portavoz del organismo, subrayó en un comunicado la dependencia de Cuba en los combustibles fósiles para mantener servicios esenciales como electricidad, agua, sanidad y alimentación. Además, instó a la comunidad internacional a eliminar las restricciones unilaterales que afectan a la población civil cubana, calificando estas medidas como violaciones a los derechos humanos.
Los problemas energéticos de la isla se remontan a las políticas impuestas durante la administración de Donald Trump, que incluyeron el cierre de las fuentes de petróleo venezolano hacia Cuba tras la crisis política en Caracas. Esta situación ha llevado a un severo desabastecimiento de combustible, obligando a las autoridades cubanas a informar a las aerolíneas sobre la imposibilidad de reabastecer sus aviones. En consecuencia, varias aerolíneas, como AirCanada, suspendieron sus vuelos y retiraron a sus pasajeros.
La falta de turbosina y la crisis energética han desencadenado un efecto negativo en la economía cubana, fundamentalmente en el turismo, sector vital para las divisas y la estabilidad económica del país. La población teme que esta escasez conduzca a un incremento en los precios de los alimentos, afectaciones en el funcionamiento de servicios médicos y educativos, así como un aumento en la frecuencia de apagones eléctricos.
En este contexto, la propuesta mexicana representa una alternativa para aliviar parcialmente las necesidades inmediatas de Cuba mediante el uso de rutas aéreas más rápidas y eficientes, contribuyendo a sostener al sector turismo y facilitar la llegada de ayuda crítica en medio de las tensiones económicas y sociales que atraviesa la isla. Las negociaciones diplomáticas en curso serán decisivas para determinar la viabilidad de esta iniciativa.
