El canciller alemán, Friedrich Merz, reivindicó este viernes en Múnich la importancia estratégica de la alianza transatlántica en un momento crítico para las relaciones entre Europa y Estados Unidos. En su discurso inaugural en la Conferencia de Seguridad, Merz destacó que, a pesar de las tensiones recientes, Europa no puede permitirse renunciar a Estados Unidos como socio, subrayando que la cooperación conjunta fortalece a ambas partes.
Merz hizo referencia al discurso pronunciado el año anterior por el entonces vicepresidente estadounidense J.D. Vance en el mismo foro, quien criticó a los gobiernos europeos y alentó a la derecha populista aliada del movimiento MAGA. Aunque reconoció que Vance acertó al señalar la brecha entre ambas regiones, el canciller alemán destacó que la cultura política de su país no comparte la visión extremista y defendió los límites a la libertad de expresión cuando esta atenta contra la dignidad humana y la Constitución.
Este año, la representación estadounidense en la conferencia estuvo encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien adoptó un enfoque más conciliador y tradicional en la relación transatlántica. Rubio enfatizó la necesidad de adaptarse a una nueva era geopolítica que exige reevaluar los roles y alianzas entre las potencias mundiales.
Merz coincidió en que el antiguo orden mundial se ha desvanecido y abogó por una “refundación” de la OTAN, pidiendo una mayor implicación militar y económica de la Unión Europea. En ese sentido, propuso fortalecer el gasto en defensa y promover reformas para la desregulación y la reducción burocrática. Además, mencionó estar en diálogo con el presidente francés, Emmanuel Macron, sobre la creación de una capacidad nuclear disuasiva europea bajo el paraguas estratégico de la OTAN.
Por su parte, Macron respaldó esas iniciativas de cooperación entre los países europeos y defendió la necesidad de dar pasos firmes para consolidar una Europa más unida y autónoma frente a los desafíos globales. El mandatario francés enfatizó la importancia de no ceder ante la presión de Rusia y apostó por incrementar la coordinación europea para definir una nueva arquitectura de seguridad sin intermediarios externos.
En el ámbito digital, Macron defendió regulaciones más estrictas para proteger las democracias europeas frente a interferencias extranjeras y los riesgos asociados a la influencia de grandes plataformas tecnológicas y potencias autoritarias como China. Subrayó que la libertad de expresión no debe considerarse un pretexto para evitar la regulación y llamó a fortalecer la resiliencia democrática.
El discurso de Merz se percibe como un mensaje tanto para los socios europeos, recordándoles las complejidades geopolíticas que enfrentarían sin el apoyo de Estados Unidos, como para Washington, solicitando un compromiso renovado para mantener una alianza sólida. El canciller concluyó en inglés ante una audiencia estadounidense que la alianza transatlántica resulta beneficiosa para ambas partes y que es momento de reparar y revitalizar la confianza mutua.
