Irán y Estados Unidos han alcanzado un acuerdo preliminar sobre los principios básicos de un posible pacto nuclear tras una intensa jornada de negociaciones en Ginebra. Así lo informó este martes el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abbás Araghchi, tras tres horas y media de diálogo. Aunque señaló que aún quedan detalles por resolver, destacó que se ha logrado un entendimiento significativo que marca el inicio de un camino hacia un acuerdo formal.
Las conversaciones se produjeron en un contexto de alta tensión entre ambas naciones, marcada por declaraciones contundentes de sus respectivos líderes. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, dejó entrever que un cambio de régimen en Irán podría ser la salida ideal, el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jameneí, advirtió que cualquier intento de derrocar al gobierno iraní fracasará.
Paralelamente a las negociaciones diplomáticas, Irán anunció el cierre parcial del estratégico estrecho de Ormuz, vital para el tránsito de aproximadamente el 20% del petróleo mundial. La suspensión temporal del paso marítimo está motivada por ejercicios navales realizados por la Guardia Revolucionaria, cuyo objetivo es practicar una “reacción rápida” ante amenazas a la seguridad. No se especificaron las áreas exactas ni la duración del cierre temporal.
La Guardia Revolucionaria supervisa personalmente estas maniobras, según confirmó su comandante Alireza Tangsiri, quien aseguró que la decisión de cerrar el estrecho corresponde a las altas autoridades iraníes y que están preparados para ejecutarla si así lo ordenan. El Estrecho de Ormuz ha sido en varias ocasiones objeto de amenazas por parte de Teherán, lo que genera preocupación a nivel internacional por potenciales impactos en el suministro energético y en los mercados globales de crudo.
Las negociaciones en Ginebra han tenido lugar en medio de una presión militar significativa por parte de Estados Unidos. En las últimas semanas, Washington ha desplegado portaaviones y grupos de combate en la región de Oriente Medio como muestra de fuerza ante la posibilidad de una intervención militar si no se llega a un acuerdo con Irán. Esta situación se suma al contexto interno iraní, marcado por recientes protestas masivas y mortales contra el régimen establecido desde 1979.
El anuncio de este entendimiento reduce momentáneamente las tensiones, aunque los diplomáticos de ambos lados reconocen que todavía existe un amplio margen de trabajo antes de cerrar un pacto definitivo. Las complejidades en torno a la supervisión nuclear, las sanciones y las garantías de seguridad continúan siendo puntos críticos que deberán abordarse en futuras rondas de negociación.
El mundo observa con atención los próximos pasos de ambas potencias, conscientes de que un acuerdo efectivo podría desactivar un escenario de confrontación directa en una región geopolíticamente sensible y con impacto global en la economía energética. Sin embargo, la combinación de avances diplomáticos y maniobras militares refleja la delicada fragilidad del proceso actual.
